Acostumbrándose a ganar

Deportes 16 de noviembre de 2019 Por
Con la vuelta del capitán Lionel Messi tras 132 días de suspensión, Argentina superó un duro examen frente a su clásico rival Brasil, en Arabia Saudita, y se impuso por 1 a 0 con gol de la Pulga luego de que Alison le atajara un penal, a cinco meses del inicio de las Eliminatorias sudamericanas rumbo al Mundial de Qatar 2022. Antes, Gabriel Jesús había malogrado también una pena máxima.
FOTO NA GOL Y COPA. Messi capturó el rebote en el penal y anotó el tanto de la victoria en el clásico ante Brasil.
FOTO NA GOL Y COPA. Messi capturó el rebote en el penal y anotó el tanto de la victoria en el clásico ante Brasil.

Una rivalidad que ya acumula mas de 100 partidos, no es una rivalidad cualquiera; los separan estilos de juego, idiosincrasias, idiomas, ritmos musicales y también, porque no decirlo, unas cuantas estrellas.
Hay, sin embargo, un factor que los iguala, ambos transitan un proceso de renovación, que, en el caso de Brasil, comenzó después de su fracaso en la Copa América jugada en EE. UU., tres años atrás, cuando Tite, un técnico sin antecedentes internacionales, le puso fecha de vencimiento al ciclo de Dunga. Argentina arrancó mas tarde con este proyecto y necesito también de un traspié bochornoso en Rusia, el año anterior, recayendo ese desafío mayúsculo en Lionel Scaloni, un nobel entrenador sin experiencia alguna, que canceló el proceso fatigoso de Jorge Sampaoli.
Esta disquisición, es pertinente, ya que repasar, el punto de partida de cada uno de estos seleccionados, en las actuales circunstancias, no solo explica el presente y ratifica las razones de estos antagonismos entre albicelestes y verdeamarelos, sino que, además, deja siempre la llama encendida.
Estos factores, se volvieron a reunir ayer en la capital de Arabia Saudita, para regocijo del mundo del fútbol

RITMO Y ROCES
Scaloni sorprendió colocando en el cuadro de ataque a Lucas Ocampos en reemplazo del Kun Agüero, a priori, número puesto entre los titulares y a Lo Celso, por el sector derecho, con la intención de generar una sociedad creativa junto a Messi, una aspiración, que el joven técnico santafesino, todavía no logró cristalizar.
El equipo argentino, al que no suele faltarle actitud, al menos en lo que va de este ciclo, salió a intentar romper ese armónico mediocampo, en el cual Brasil, planta las bases de sus buenas victorias. Esas decisiones conllevan ciertos riesgos frente a equipos con recursos ilimitados cuando deciden pasar al ataque; Foyth tomó una mala decisión con el balón en defensa (errores frecuentes en el defensor del Totenham), Gabriel Jesús se llevó la pelota, Paredes que, en el intento de anticiparlo, lo engancha y el árbitro marca el penal que el mismo delantero del City, ejecuta, sin la precisión habitual, y la pelota se fue cerca del caño izquierdo de Andrada.
Alivio para Foyth y compañía, Brasil, lo había perdonado.
No sucedió lo mismo, minutos después, cuando el juez Conger de Nueva Zelandia, interpretó que Alex Sandro, desacomodó a Messi en un desborde por derecha y le dio al capitán del Barcelona, la oportunidad desde el punto del penal, para inclinar la balanza. Alisson, sombra negra del argentino en los últimos tiempos, tapó el remate, pero en el rebote el rosarino, no vaciló y anotó el gol, que finalmente sería el único de esa primera mitad.
El juego se hizo de tramite pastoso con roces frecuentes, se sancionaron 24 infracciones, y poco pasó frente a los arcos, excepto en la última acción, cuando el capitán argentino, en una de sus clásicas corridas quedo mano a mano con el portero del Liverpool y éste, nuevamente, achicó con buenos reflejos y evito el segundo albiceleste.
Atrás quedaban 45 minutos frenéticos, con un resultado abierto y en un partido destacado por la paridad.

SACO LOS MEJORES RECURSOS
En la parte final Tite colocó a Fabinho, volante ofensivo de Liverpool para, generar supremacía y a partir de la tenencia de la pelota, abrir el juego por los laterales, con lo cual, el elenco nacional, se retrasó compensando esas intenciones del rival y achicando los espacios, algo que le hizo perder protagonismo, para acomodarse, en una postura más de réplica.
En estas pujas, el juego se hizo cortado y poco atractivo.
Ya Scaloni había cancelado las oportunidades para Lo Celso y le pasaba esa posta imaginaria al Huevo Acuña, se necesitaba mas fragor para defender y una voluntad mas firme, para sacar al equipo de su propio territorio.
A los ´20 Messi, se paró desafiante para ejecutar un tiro libre, que a pesar de la posición algo frontal de la pelota, obligó a Alissón a mandarla al córner y comenzar a construir su condición de figura, en la noche de Riad.
Brasil sintió el rigor de un rival que había vuelto a su postura de presionar ordenado y buscar ampliar la victoria. Messi se encargo de liderar esos momentos con su jerarquía y sapiencia y llegaron en consecuencia, los mejores pasajes de ese segundo tiempo, en el cual, el único reproche, fue su falta de contundencia para ponerle a la placa final, un número que se correspondiera con esa supremacía física y de potencia, que impuso el equipo de Scaloni.
Los cambios terminaron de desvirtuar el partido y hubo tiempo para ver unos minutos de Nico González, Lucas Alario y Nico Domínguez, como prueba de los nuevos nombres que rodean una etapa, donde los recambios, no son una declamación.
Ganó Argentina de manera justa y haciendo mas ancho el umbral del optimismo, sin despejar del análisis, el carácter preparatorio de esta edición del clásico de las Américas.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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