Consejos para digitalizar una pyme

Información General 24 de noviembre de 2020
La transición hacia lo digital es una necesidad que cada vez menos empresas ponen en duda. Sin embargo, se trata de un proceso que puede generar ciertas dudas tanto para los equipos de gestión de las compañías, como para los trabajadores.
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Image license: Pixabay

DENGUE

Esta incertidumbre que se despliega sobre varios aspectos relacionados con la digitalización puede llevar a que haya, en algunas ocasiones, cierta reticencia a abandonar los procedimientos, las rutinas y los sistemas que tanto tiempo llevan operando y tan enraizados están en determinadas organizaciones. 


Sin embargo, para continuar al corriente de las innovaciones, seguir el ritmo de las tendencias comerciales, y, en definitiva, para mantenerse en forma como entidad y poder seguir ofreciendo un servicio de calidad y adaptado a los tiempos que corren, parece que estar al día en lo que a nuevas dinámicas de trabajo se refiere, reajustarse a las nuevas formas de operar y comerciar, y valerse de los nuevos canales de comunicación y herramientas de gestión que están surgiendo, se está convirtiendo en algo absolutamente imprescindible.


Para lograr que la transición se haga de la forma más adecuada y exitosa posible, lo primero que habrá que hacer es planificar. Una buena estrategia que establezca las diferentes fases y procedimientos a seguir en la transformación digital es esencial para que la mudanza ofrezca todas las garantías. Dentro de esta planificación, cómo no, habrá que establecer las partidas presupuestarias destinadas a la digitalización y sus procesos asociados.


La transición digital no consiste únicamente en la implantación de herramientas o tecnologías concretas, si no en readaptar un conjunto de procesos que pueden ir desde la relación con los clientes y los proveedores, la actualización de los sistemas operativos y los entornos de trabajo, o la creación de nuevos modelos de comunicación, entre otras cuestiones.


Será imprescindible, por ello, realizar una inversión, no solo en material y puesta en marcha de equipos y sistemas, sino también en formación digital del personal. Con ello lograremos sacar el máximo partido al aumento de la productividad y la eficiencia que está demostrado que trae consigo la digitalización. 


No debemos dejar de lado la seguridad, el uso de servidores VPN en la empresa nos permitirá encriptar el tráfico, incluso cuando los trabajadores se conecten de forma remota.


Debemos realizar un giro importante en la filosofía de la empresa y la cultura de trabajo, creando espacios de trabajo virtuales y favoreciendo la implantación de nuevas formas de trabajar y comunicarse. Para ello, deberemos contar, dentro de nuestras posibilidades, con los mejores equipos, los programas más apropiados y la tecnología más avanzada, y mantenerlo todo siempre lo más actualizado posible. En este sentido, no podremos perder de vista el desafío en materia de seguridad y privacidad que supone está transición a entornos más abiertos, permeables y conectados como son los entornos digitales.


La atención a nuestra presencia en la red también será un factor determinante. Deberemos asegurarnos de contar con una plataforma web bien diseñada, operativa y eficaz que ofrezca una experiencia agradable a los usuarios y sea eficaz a la hora de convertir esas visitas en ventas. En este sentido, las herramientas de publicidad programáticas nos pueden aportar una ventaja importante a la hora de localizar clientes potenciales y ofrecerles un producto o servicio adaptado a sus necesidades.


Dar la espalda a los avances tecnológicos supone un riesgo cada vez mayor para las pymes. A medida que las grandes empresas avanzan en este proceso, el ámbito de actuación fuera del mundo digital se va acortando. Esto explica que los objetivos de digitalización adquieran un valor tan importante en los tiempos que corren. La supervivencia de muchos pequeños y medianos comercios depende de ello.

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