Se relajan demasiado las cuarentenas

Información General 04 de octubre de 2020 Por Redacción
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El covid se propaga como el fuego en todas partes, en nuestro país y nuestra ciudad la ola de contagios alcanza cifras preocupantes, la confusión ha ganado el centro de la sociedad y la luz al final del túnel es apenas una luz de almacén, valga la expresión, la cuarentena pasó de un extremo rígido a uno demasiado flexible, el aumento de las infecciones tiene la última palabra.
Hay un exceso de confianza, preocupa porque las personas se paseaban sin barbijos. “Hay mucha gente”, son frases hechas, el común de la gente no ha tomado conciencia y el estado no encuentra la fórmula para reencauzar una batalla larga que empieza perder y es sabido que con el aislamiento no alcanza ni para frenar al virus ni para vivir.
Esa misma ecuación, combinada con esperanza, se manifestó en Europa y en otros países, cuando al menos una docena de ellos -incluyendo Alemania, España, Grecia, Bélgica, Lituania, Nigeria y Líbano- empezaron a atenuar las restricciones que estuvieron en vigor durante semanas y cuyo objetivo era contener la propagación de los contagios.
EE.UU lidera las tablas con más de 200000 víctimas seguido por nuestro hermano Brasil con más de 140000. Nuestro país lejos de esas cifras pero aumentando vertiginosamente hacia un auténtico holocausto terrible que ya se llevó en todo el mundo 1000000 de personas. Europa está algo más controlada aunque Alemania parece costarle sostenerse, no por su falta de capacidad sino por una superpoblación que duplica la nuestra en un territorio similar a la provincia de Buenos Aires. En Roma, con unas antiparras de Plexiglas, un cubrebocas blanco y guantes plásticos azules, indumentaria de tránsito cuando Italia se relajó tentativamente algunas de sus disposiciones de confinamiento más estrictas para enfrentar el coronavirus.
No obstante, en muchos lugares, la tan anhelada disminución de las restricciones parecía en gran parte un experimento en tiempo real para determinar cómo vivir con el virus. Y aunque el relajamiento fue diferente de un país a otro, muchos dirigentes aclararon que, si de pronto los ciudadanos se volvían muy IMPRUDENTES, podrían volver a cerrar todo.
En la mayoría de los países europeos, no autorizaron a todas los comercios ni a todas las industrias a retomar sus actividades. La reactivación de las escuelas fue selectiva, y se llevó a cabo en aulas rediseñadas, o se pospuso hasta el otoño(aquí primavera). Las reglas de distanciamiento social siguen aplicándose, con una indumentaria adecuada.
Las autoridades italianas advirtieron que tal vez cualquier relajamiento de las restricciones fuera de corta duración si los ciudadanos no respetaban las medidas de distanciamiento social. Además, si los contagios volvían a aumentar y desbordaban el sistema de salud, que apenas estaba recuperándose, volverían a confinar a la sociedad.
El problema con el relajamiento de las restricciones es que los funcionarios no tendrán una señal confiable de las consecuencias durante al menos dos semanas, el periodo de incubación del virus. Así que sigue estando latente el riesgo de que, en ese lapso, el virus aumente sigilosamente y desate otro brote de contagios, tan malo o peor que el primero.
Los expertos en salud pública, aunque reconocen la necesidad de encontrar un equilibrio entre salvar vidas y los medios de subsistencia, desde hace tiempo han advertido que abrir las comercios y dejar salir a la gente de su casa podría resultar más difícil y peligroso.
Aun así, India autorizó que se reactivaran las empresas y el transporte local y se retomaran actividades como las bodas en zonas de pocos contagios o donde no los hay. En Líbano se volvieron a abrir los bares y los restaurantes.
Nigeria relajó el confinamiento en su capital, Abuya, y en su ciudad más grande, Lagos, donde se abrieron mercados, tiendas, centros comerciales y empresas constructoras.

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Estonia y Lituania, al igual que Bélgica, donde se reactivó la construcción y se permitió que retomaran sus actividades las empresas de los sectores no esenciales (incluyendo las tiendas que distribuyen telas).
el presidente de Francia, Emmanuel Macron, hizo un llamado a la “serenidad” y al “pragmatismo” mientras el país levantó el confinamiento a partir del 11 de mayo, pero advirtió que “no es un regreso a la normalidad, sino una nueva etapa”.
“Es necesario vivir con el virus”, señaló Macron, y argumentó que el confinamiento no podría seguir para siempre porque provocaría un enorme daño económico y social. Sin embargo, afirmó que “hay que tener mucho cuidado”.
Es necesario tener conciencia, esa es la ciencia que nos hará ganarle la pulseada a un virus que se hace mas fuerte con nuestras debilidades como personas, como Estado y como sociedad, esta última, a la que le cuesta ser responsable aunque le ello lleve a perderlo todo. 

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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