La cuestión forense: un tema que despertaba atracción desde la niñez

La Palabra 25 de enero de 2020 Por
por Erika Natalia Cardozo - tanatóloga, maquilladora y fotógrafa (Buenos Aires)
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1 / 2 - archivo Erika Natalia Cardozo

Lo que siempre me interesó y fascinó fue la anatomía humana. Cómo funciona. Increíble. El cuerpo humano y todo el sistema somos máquinas perfectas. Realmente es muy alucinante poder ver cómo funciona. La complejidad y el interior de uno. Recuerdo que miraba programas de una forense que en determinados casos hacía las autopsias y sacaba el motivo de esa muerte haciendo determinados estudios. Siempre fui muy curiosa con todo, como querer saber todo. Quiero saber eso, y cómo funciona, y cómo se hace, y por qué. Todo. Siempre fui así. Buscando en esa curiosidad busco en mi ignorancia “maquillaje forense” a ver qué hay. Y encuentro un sitio de un curso de tanatopraxia. No sabía qué era eso. Es la primera vez que leía esa palabra y tal vez hasta me costó leerla. Busco qué es y dice: el procedimiento de embalsamamiento de los cuerpos humanos para conservación. No lo podía creer. Empecé a investigar en tanatopraxia y tanatoestética. Me comuniqué con la gente del curso y me permitieron pagarlo por semana de acuerdo a cómo yo iba cobrando en mi trabajo. Hice el curso y las prácticas con un cuerpo que donó la Facultad de Medicina para poder investigar sobre vena y arteria. Después de eso me avisaban los profesores cuando había un caso real para asistir como ayudante y avanzar en la experiencia. Los cuerpos se embalsaman para evitar su descomposición. Pueden ser por muerte natural y consiste en hacer una pequeña incisión en el cuello, se busca la vena y la arteria, por la vena se drena la sangre y por la arteria se inyecta el líquido embalsamador. Entonces por el sistema venoso que va por el cuerpo se distribuye por todos los órganos y demás partes. Eso se hace si hay una necesidad de esperar a un familiar, por ley es obligatorio en casos así embalsamar el cuerpo. O depende de las costumbres del lugar. Lo último que aprendimos es la tanatoestética que es el procedimiento de presentación adecuada del cuerpo para ser exhibido.

Lograr que ese tema sea mi profesión

Al tiempo de terminar el curso me ofrecieron tomar el turno de una tanatóloga que se iba y era una guardia de veinte a ocho de la mañana. Lo acepté y es mi trabajo actual donde estoy disponible en ese horario ante cualquier llamado por necesidad de cumplir con mi servicio. Es una cochería asociada a un cementerio jardín privado que trabaja a la vez para varias cocherías porque no todas tienen este servicio adicional de tanatoestética.

Cómo se encara la vida con un trabajo de características tan especiales

Es un poco difícil acostumbrarte al ritmo. Me acuesto después de las seis de la mañana. De noche si no estoy trabajando con tanatoestética, lo hago con la computadora editando fotografía. De mañana duermo. Trato de estar despierta a la tarde. Pero de noche es el momento más tranquilo para trabajar con las imágenes.

 Llegar en un momento crítico. Hasta dónde influye en mí

Muy delicado. En un alto porcentaje es muy rutinario. Sé a lo que voy, pero hay situaciones. Especialmente cuando ves a la familia porque estás en el momento más difícil. En algunos casos tengo contacto con ellos porque el servicio es en el domicilio o porque llego al lugar y la familia está para decirme algo. Hay barrios en los que tradición familiar decide que el velatorio se haga en el domicilio. En algunos casos se realiza en la cama, en otros tienen como una capilla y se arma el velatorio en la casa de acuerdo al servicio que elijan. Cuando es en la sala velatoria el trabajo es más impersonal, porque la familia llega después.

Pedidos especiales para la estética del fallecido

Hubo una familia que me pidió que a la señora la maquillara de determinada manera, me mostraron una foto, en algún caso me proveyeron del propio maquillaje que usaba la persona indicando concretamente cuál era el color que correspondía usar. Si no, se trata de un maquillaje básico. También en casos entregaron aritos o collares para ponerle.

En qué estado interior vuelvo de un trabajo de esos

Depende qué tipo de trabajo. Hay situaciones naturales, otros son extraordinarios. A veces te cuesta asumir esa realidad. Pero me gusta hacerlo porque siento que hay gente que lo necesita y lo reconoce después. Me lo agradecen. Me siento útil. A veces lo considero un arte porque modifico una cruel realidad el algo agradable estéticamente. 

Ser protagonista de casos que recordaré por siempre 

Uno de los casos que tuve, y ése realmente fue muy difícil hacerlo por lo complicado del estado, por lo que me involucré emocionalmente, y por lo que yo esperaba y quería como resultado. Uno de mis primeros servicios al comienzo de mi actividad profesional. Me convocan a la cochería, y nunca se me avisa, pero cuando llego era un chico. Algo muy triste que me impactó y no pude evitar ponerme a pensar en su familia. Del dolor, del proceso vivido hasta este desenlace. Solamente los padres querían verlo antes de cerrar el ataúd. Fue como un objetivo lograr que esa criatura se vea lo más parecido a lo que era en vida. Estuve una hora y media acondicionándolo, haciendo un procedimiento muy meticuloso de maquillaje, y como soy maquilladora, además, me sirvieron muchísimo las técnicas. Tenía algunos maquillajes profesionales que me permitieron neutralizar colores de la piel alterada por la enfermedad. Quedó tan bien y natural que no lo podía creer. No los vi a los padres, pero me llamó mi jefe a la semana y me comunicó que la familia quedó muy agradecida y habían decidido hacer el velatorio a ataúd abierto algo que no estaba previsto de antemano. Fue muy gratificante que te lo digan porque la familia pidió especialmente que se me avisara de su gratitud.

*El texto pertenece a la entrevista realizada por Raúl Vigini a Erika Natalia Cardozo

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