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JAMES JOYCE Su vida y su obra M. C. S. de Pérez y N. Hagenbuch Bärenhaus 496 pág. Contiene la investigación de una vida conmovedora por sus peripecias y por su dramaticidad; también el análisis de una obra que otorgó a la literatura y a la lengua inglesa nuevas formas de expresión. La peculiaridad de estos trabajos es su articulación al campo del psicoanálisis, lo cual no es de asombrarse ya que, ¿de qué otra cosa se ocupan los psicoanalistas sino de las biografías? De la mano de Freud y Lacan abordamos una letra que subyuga por ser “una letra que bordea lo real… se siente el goce de quien escribe”. Este “saber hacer” de Joyce con la escritura es el nudo donde se sostiene la vida del artista y constituye el artificio que le permite anudar su síntoma. ¿Quiénes fueron las figuras descollantes del universo joyceano? Mecenas, editores, escritores famosos que, fascinados con el joven irlandés, posibilitaron que la obra fuera lanzada al mundo. Veremos, entre otros, Las mujeres de Joyce para situar el goce femenino, la Crónica del viaje a Dublín con la entrevista a Ken Monaghan, sobrino de Joyce, los enigmas del Ulises y Finnegans Wake… monumentos literarios joyceanos de imprescindible lectura para captar nuestra contemporaneidad.
La Palabra 12 de junio de 2021 Por None

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FRANZ KAFKA Una literatura del absurdo y la risa Diego Cano Bärenhaus 442 pág. Este libro exige releer a Kafka o al menos a mí me dieron ganas de hacerlo. Me generó otras cosas interesantes y estoy seguro de que a todos aquellos que lo lean también. ¿Pero qué necesidad de escribir un libro sobre Kafka ahora? ¿Por qué en Argentina? Por empezar, Diego Cano ni siquiera lo leyó en alemán. Pero hay claves de lectura en el libro que son una respuesta y muestran que no se trata de un trabajo de erudición sino de una forma de entender la tradición literaria que está hoy en día flotando en el aire. A veces Diego Cano reduce el juego a Strafacce y Aira, y eso me parece forzado o tendencioso, pero este trabajo es una gran muestra de amor a la literatura y yo lo celebro porque es un libro sobre el mejor escritor de todos (sin distinción de géneros) y el comienzo de la literatura que más me gusta. Cuando lo leía me preguntaba: ¿De dónde saca Diego Cano tanta energía? Pero está claro que no es solo energía. Este libro es la oportunidad de hacer algo que hace mucho tiempo no se hace en este país: volver a hablar de literatura como si la literatura fuera lo más importante. Ariel Luppino
La Palabra 05 de junio de 2021 Por None

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LA VIDA ILUSTRADA ROBERTO “BETO” FORMENTO Raúl Vigini y Ricardo Peirone Edición de autor 95 pág. “Cuando se ponía a dibujar, te lo dibujaba de una. Era medio raro que borre. Usaba goma pero era muy difícil que borre. No me acuerdo haberlo visto borrar o enojarse porque no le salía algo. Lo que sí, él leía todo el guión, que eran cinco o seis páginas escritas a máquina abrochadas en la punta superior izquierda. Lo que hacía ahí era la tira Aquí, la Legión. Eran cuatro comandantes en la Legión Extranjera en Francia y por supuesto estaba la chica, y peleaban contra los árabes. El lo leía, no bien le llegaba por correo postal. Decía primera página, escena tal, atardecer o amanecer en el fuerte, con la tropa preparándose. Diagramaba y se quedaba pensando un ratito y ahí se imaginaba todo lo que iba a poner en ese cuadro. Si no le gustó la idea del primer cuadro lo seguía leyendo. Siempre había un cuadro que estaba más trabajado. Siempre a uno entre todos le dedicaba un poco más y empezaba por ese cuadro. Le ponía más cosas, lo detallaba más, le prestaba más atención.” Susana Bottazzi
La Palabra 29 de mayo de 2021 Por None

En busca de… Celeste Belén Arrizabalaga, artista plástica

Enamoradamente artista Sus días transcurrieron rodeada de incentivos, que la acercaron a las manifestaciones culturales más diversas, favorecidas desde el ámbito familiar, a las que ella por sus propios medios supo favorecer incrementando su experiencia como observadora y activa protagonista de lugares donde pudo abrevar y formarse hasta el presente. En esta charla con LA PALABRA cuenta sus emprendimientos.
La Palabra 02 de mayo de 2021 Por None

Las características del pago chico que me vio nacer*

por Luis Chazarreta - músico (La Rioja)La Rioja es una provincia argentina históricamente relegada a sobrevivir de la ayuda del gobierno nacional y con una muy acotada producción vitivinícola. En la década del ‘60 cuando nací, nos conectaban a Córdoba, San Luis, San Juan y Catamarca caminos con asfaltados destruidos y que de hecho configuraban un panorama de casi aislamiento y que daban un resultado de poca interacción con provincias vecinas. Contactos con el mundo externos eran las radios como Belgrano, Radio El Mundo y por onda corta Rancagua y Valparaíso desde Chile, y Aconcagua de Mendoza. Así fue mi infancia, merodeando el tocadiscos de un tío que conseguía por amigos viajeros, o por siempre tardíos correos postales, algunos discos con los que aprendí a tocar y querer la música. Luego cuando cobró relevancia LV14 -una emisora local que sobrevivió hasta poco después del inicio de la dictadura militar del 1976- era más fluido conectarnos con el universo tanguero, la música de latinoamérica y la mejor época de folklore argentino. Pero La Rioja siempre fue un pueblo con mucha música, en el alma del pueblo y en las manos y las cabezas de sus artistas. Vengo de una familia de cantores y guitarreros. Crecí en ese ámbito. A los trece años empecé a estudiar música con el único profesor de piano que vivía en nuestra ciudad, Francisco Frega, un porteño radicado ahí, que había sido alumno de Vicente Scaramuzza y discípulo de Enrique Delfino. Luego de perder un año y medio de mi vida como conscripto en la Armada Argentina, me radiqué en Buenos Aires donde estudié hasta el año 1990 cuando decidí volver a vivir en La Rioja, donde resido hasta la actualidad. El primer instrumento elegido y aprendido Siempre la guitarra. Aunque eventualmente y quizá por afinidad sonora y familiaridad de cuerda pulsada, suelo tocar el requinto cuyano de doce cuerdas, herencia de Nacho, mi padre, el guitarrón, como mi hermano Carlos que en realidad es el especialista de ese instrumento aquí. También el charango, el mandolín y el bajo eléctrico. La formación musical que tuve En mi adolescencia estudié mucho con los discos de Los Andariegos -para oír a Agustín Gómez-, Los Nocheros de Anta -para estudiar a Miguel Angel Reyes-, los de Chito Zeballos -con quien además tuve el honor de tocar y grabar su disco “La vida dos veces”- para intentar impregnarme de toda la inigualable magia del acompañamiento de Luis Amaya y Lalo Homer. Escuche mucho a Tito Francia -muy amigo de mi viejo- y a Roberto Grela, con quien solo tuve el gusto de tocar un par de temas en un asado en casa del luthier Carlitos Salmone. Salir de la capital provincial. Llegar a las grandes ciudades Luego en Buenos Aires, apenas llegué tome clases con Torito Staforini, luego con Oscar Taberniso y más tarde con Armando Alonso y Eduardo Tacconi. Creo que mi formación integral, fue como una mezcla de la data recibida de esos profes a quienes tanto agradezco, con la práctica adquirida como sesionista y arreglador durante tantos años en innumerables producciones de discos en los que participé, donde aparecían mixturados los conocimientos del guitarrista popular que siempre fui, criado en los boliches, y la información adquirida en la faz académica. Salir de La Rioja, fue una apuesta fuerte en la época de la dictadura, y que celebro para siempre. Dos mangos en el bolsillo, un bolso, la viola y toda la ilusión del mundo. Y en realidad fue como cambiar de mundo. Como dice Gorrindo en “Las Cuarenta”, ahí “aprendí todo lo bueno, aprendí todo lo malo”, etcétera... y perdí para siempre la ingenuidad provinciana que llevaba en ese viejo colectivo de la empresa “Cotil S.A.” Pero ahí estaba lo que necesitaba. Irme de un lugar donde no podía estudiar más, entonces no había, como hoy, un profesorado de Arte, una Licenciatura en la Universidad Provincial, etcétera, sino un anciano y maravilloso profesor como Frega que nos enseñó sobre todo, a amar la música, pero que ya no podía más con su salud deteriorada. Y luego con los años, llegó la otra necesidad: la de volver al lugar que más quiero. Mi ciudad, mi barrio de Vargas donde nací que es por antonomasia el barrio de la ciudad donde más guitarreros hubo siempre. En mi niñez siempre escuchaba en las juntadas nocturnas de esquinas, a músicos como Colacho Brizuela, Toti Oyola, Cacho Agüero, Cunca Espinosa, Pibe Moreno y otros de los que tanto aprendí. Siempre estaban por ahí. Ir al exterior para estudiar No me ha tocado estudiar en el extranjero salvo un eventual taller de improvisación en Boston con Bruce Bartlett, un guitarrista y docente de Colegio Berklee. Sí visité tocando y dando clínicas de música argentina para guitarristas, otros países como España, Turquía, Colombia, Chile, Brasil, Suiza, Italia, Uruguay, Paraguay y otros, pero no para estudiar. Vivir de la música Ese fue un propósito central de mi vida. Que al ir desarrollándose, me ha convertido no solo en un buen guitarrista, sino también en técnico de grabación, director de orquesta, compositor y productor discográfico, que es la actividad que ha ocupado mayoritariamente mi tiempo de las últimas dos décadas. A las que sumo en la actualidad y desde hace cuatro años ya, mi trabajo como gestor cultural, en mi cargo de Director de Música de la Secretaría de Cultura de la Provincia de La Rioja. No solo de actuaciones vive el músico Así es y lo certifica un poco la respuesta anterior, agregando que siempre, a la par de estar tocando y atendiendo mi estudio de grabación, siempre encontré lugar para dar clase a mis alumnos en mi casa. Conocido es que a los músicos, según las épocas, siempre nos cuesta un poco “para la olla” y a veces tenemos que movernos un poco de lo que más nos gusta, que estar siempre solo tocando. La composición en tu elección profesional He compuesto mucho, pero solo edité parcialmente mi obra. Tengo mucho archivo para revisar, corregir y recién ponerlo a andar por el mundo. Esta actividad no ha sido abordada por mí como continua. He transpirado poco, podría decirse. Cuando me “aparecieron” algunas obras, simplemente las he anotado y ya. Pero también escribí mucho por encargo para orquestas de música popular, documentales, obras de teatro y por supuesto incontados arreglos para grupos de guitarras que me encargaban obras mías para ensambles. Hace cinco años edite mi obra “Música Argentina para Cuarteto de Cuerdas”, una especie de suite folklórica con la mayoría de las especies y ritmos de las distintas regiones del país y que fue grabado por el Magnolia Cuarteto de Cuerdas, de la ciudad de Córdoba y publicado en formato de disco compacto, acompañado por un libro con la partitura general de cada obra y las particellas individuales de cada instrumento. Para mi alegría, muchos profesores en distintos conservatorios, escuelas de música y universidades del país, están trabajando en sus respectivos repertorios de carácter popular, con temas de ese trabajo, que considero ampliar, en virtud de no haber incluido aún, por la generosa amplitud y diversidad de géneros que contiene este país, rítmicas como las de candombe, chamarrita, loncomeo, galopa, ranchera y otras. *El texto pertenece a la entrevista realizada por Raúl Vigini a Luis Chazarreta
La Palabra 24 de abril de 2021 Por None