Remesas en crecimiento

Editorial 25 de noviembre de 2021 Por Redacción
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Trabajadores de países vecinos que se instalaron en Rafaela en las últimas dos décadas logran ahorrar dinero para enviar a sus familias que se quedaron en la tierra de su nacimiento. Se trata de remesas con la que buscan ayudarlos para que tengan una mejor calidad de vida o alcanzar determinados objetivos. Hay rafaelinos que se radicaron en países de Europa o incluso Estados Unidos que también hicieron lo mismo, desde el lugar en el que residen giraron dinero hacia esta ciudad incluso para invertir en el negocio inmobiliario, considerando que el dólar o el euro son monedas fuertes con gran poder de compra en nuestra Argentina con el peso desinflado. 
La cuestión es que las remesas -ganancias que los emigrantes envían a su país de origen, en general a sus familiares, con el propósito de solventar sus gastos básicos- constituyen una economía en sí mismo, por lo que el Banco Mundial habitualmente pone el foco en el tema y evalúa los envíos de fondos de aquí para allá con la premisa de medir su impacto. Así las cosas, en un reciente estudio afirma que las remesas a los países de ingreso bajo y mediano enfrentaron factores adversos en el ámbito mundial en 2022, pero experimentaron un crecimiento aproximado del 5%, hasta alcanzar los USD 626 000 millones. Esta cifra es muy inferior al aumento del 10,2 % que se registró en 2021, según la Reseña sobre migración y desarrollo publicada en forma más reciente por el Banco Mundial.
Las remesas son una fuente esencial de ingresos para los hogares de los países de ingreso bajo y mediano. Alivian la pobreza, mejoran los resultados nutricionales y están asociadas a un mayor peso al nacer y tasas de matriculación escolar más elevadas entre los niños de hogares desfavorecidos. Los estudios indican que las remesas ayudan a los hogares receptores a fortalecer su resiliencia, por ejemplo a través del financiamiento de una vivienda más adecuada, y les permiten afrontar las pérdidas después de un desastre.
Los flujos de remesas a las regiones en desarrollo se vieron afectados por varios factores en 2022. A medida que la pandemia de Covid-19 disminuía, la reapertura de las economías receptoras respaldó el empleo de los migrantes y su capacidad para continuar ayudando a sus familias en su país de origen. El aumento de los precios, por otra parte, incidió de manera adversa en los ingresos reales de los migrantes.
En los países que sufrieron escasez de divisas y establecieron múltiples tipos de cambio, los flujos de remesas registrados oficialmente disminuyeron a medida que se optaba por efectuar las remesas a través de canales alternativos que ofrecían tipos de cambio más convenientes.
En una sección especial sobre la migración impulsada por el clima, en la reseña se subraya que el aumento de las presiones derivadas del cambio climático generará un incremento de la migración dentro de cada país y restringirá los medios de subsistencia. Es probable que las personas más pobres sean las más afectadas, pues suelen carecer de los recursos necesarios para adaptarse o para trasladarse a otro lugar. A lo largo de la historia, la respuesta de las personas ante el deterioro de las condiciones climáticas ha sido desplazarse para sobrevivir. 
Se estima que las remesas a América Latina y el Caribe han aumentado un 9,3 % en 2022, hasta alcanzar los USD 142.000 millones. Los datos correspondientes a los primeros nueve meses de 2022 indican un aumento del 45% para Nicaragua, un 20% para Guatemala, un 15% para México y un 9% para Colombia. En 2023, es probable que las remesas tengan un crecimiento más moderado, del 4,7%, debido a las perspectivas económicas menos favorables en Estados Unidos, Italia y España. El costo de enviar USD 200 a la región ascendió, en promedio, al 6% en el segundo trimestre de 2022, en comparación con el 5,6 % registrado el año anterior.








Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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