Espionaje y tecnología

Editorial 29 de julio de 2021 Por Redacción
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Desde una perspectiva optimista y progresista a la vez, el desarrollo sin pausa de la tecnología parece facilitar la vida de las personas y alcanzar niveles de bienestar que no tienen precedentes, aunque también hay una mirada que desconfía del avance tecnológico porque su mala utilización puede afectar la seguridad y las libertades de las personas. La mayoría de las personas no tiene control sobre el software que protege nuestros equipos, desde un celular hasta una notebook o una computadora de escritorio, de los intrusos que buscan robarnos nuestros datos o claves bancarias. Entonces a veces solemos descuidarnos lo que nos a pone a tiro de la amenaza de los piratas informáticos. 
El espionaje a gran escala también constituye un riesgo incluso para los hombres con poder y que abordan una agenda sensible, no solo para los ciudadanos de a pie que pueden sufrir una pequeña estafa. El escándalo Pegasus por el espionaje a líderes mundiales, periodistas y activistas sumó en la última semana un nuevo capítulo de reacciones desde Francia, donde el Gobierno ordenó una investigación al hackeo del teléfono del Presidente Emmanuel Macron; México, donde se supo que el Ejecutivo de Enrique Peña Nieto pagó unos 32 millones de dólares por el software, e Israel, donde Reporteros Sin Fronteras le pidió a las autoridades que dejen de vender ese software para espiar.
De acuerdo al manual de uso, el sofisticado sistema explota las vulnerabilidades de los teléfonos móviles inteligentes y exporta los datos del usuario, desde correos electrónicos hasta mensajes, fotografías y conversaciones, hacia páginas de internet creadas por la empresa israelí NSO, que se renuevan constantemente para evitar ser detectadas.
La investigación periodística publicada por 17 medios de todo el mundo detectó 50.000 números seleccionados por clientes de NSO desde 2016. La nómina incluye los números de 180 periodistas, 600 políticos, 85 defensores de derechos humanos y 65 empresarios, según Le Monde, The Guardian, The Washington Post y los medios mexicanos Proceso y Aristegui Noticias, entre otros, que localizaron buena parte de los posibles espiados en México, Marruecos y Arabia Saudita.
Así, los números telefónicos del presidente francés, Emmanuel Macron, y de miembros de su Gobierno, y del rey de Marruecos, Mohamed VI, y su entorno, figuran en una lista de posibles objetivos del software utilizado por algunos Estados para espiar a periodistas. El diario Le Monde reveló que estos números figuraban en la lista de los números seleccionados por un servicio de seguridad del Estado marroquí, usuario del software espía Pegasus, para un eventual pirateo.
La Fiscalía francesa anunció la apertura de una investigación contra Marruecos que abarca diez delitos, entre ellos "violación a la privacidad", "intercepción de correspondencia", "acceso fraudulento" a un sistema informático y "asociación de malhechores" y que responde a una denuncia presentada por el portal independiente Mediapart. Como respuesta, el Gobierno de Marruecos rechazó las acusaciones, denunció una campaña mediática en su contra y reclamó pruebas tangibles sobre su participación en estas actividades.
Por su parte, Macron ordenó la apertura de una investigación sobre el supuesto espionaje del que fue víctima junto a periodistas, miembros de su Gobierno y otros políticos a través del software de fabricación israelí. En paralelo, la Fiscalía sumó otra investigación después de que varios medios de comunicación revelaran que periodistas de Mediapart se encuentran entre los más de 180 periodistas espiados en todo el mundo a través de este software.
Más allá del revuelo que el escándalo generó en Francia, un alto responsable de la empresa israelí de ciberseguridad NSO, Chaim Gelfand, afirmó que Macron no era un objetivo del programa Pegasus. Poco después, el grupo, con sede en Tel-Aviv, dijo ser víctima de una campaña viciosa y calumniosa, y anunció en un comunicado que no respondería a preguntas de medios sobre el caso Pegasus. La empresa, creada en 2011, tiene contratos con 45 países y afirma que el ministerio israelí de Defensa debe aprobarlos.
De la lista de 50.000 números de teléfonos celulares obtenidos por la investigación, unos 15.000 pertenecerían a mexicanos, entre ellos el presidente Andrés Manuel López Obrador, su familia y unas 50 personas de su entorno, incluido su cardiólogo. La investigación periodística determinó que sus teléfonos fueron intervenidos entre 2016 y 2017 con Pegasus.
La Unidad de Inteligencia Financiera de México informó que el anterior Gobierno de Enrique Peña Nieto compró el software Pegasus por un valor total de 32 millones de dólares. Desde la Fiscalía General de la República mexicana ya anunciaron que tienen debidamente probado un primer caso judicializable de la utilización del equipo Pegasus.
La firma israelí NSO fue acusada de colaborar con gobiernos. Para muestra basta un botón puesto que Pegasus revela las debilidades de nuestros sistemas, que son altamente vulnerables. La pregunta es: ¿cuántos Pegasus están activos en todo el mundo?

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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