Familias desmembradas

Editorial 26 de julio de 2021 Por Redacción
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La pandemia de Covid-19 ha dado un giro inesperado en la humanidad, que a comienzos del 2020 debió reordenar prioridades y modificar presupuestos para atender la emergencia de salud a partir de un adversario poderoso e invisible del que poco se sabía en ese momento. Aún hoy no tenemos plenas certezas sobre el virus, pero las estadísticas reflejan que los contagios van camino a superar los 200 millones desde marzo del año pasado y que las víctimas fatales ascienden a 4.150.000 personas. Tampoco sabemos si, con el tiempo, dejará o no secuelas en los que se han infectado. E incluso las vacunas, que significan esperanza ante esta enfermedad infecciosa, causará en el mediano o largo plazo consecuencias sobre la vida teniendo en cuenta que han sido autorizadas a aplicarse con un protocolo de emergencia sin completar los tradicionales procesos de desarrollo e investigación. Los interrogantes persistirán por un tiempo más mientras las comunidades científicas y médicas deberán prestar atención a nuevas patologías asociadas al Covid. 
De todos modos, no hay que esperar para advertir el impacto del Covid en las familias de aquellas personas que murieron a causa del coronavirus. Más de 1,5 millones de niños de todo el mundo han sufrido la muerte de un padre, un abuelo u otro pariente que los cuidaba como consecuencia de la Covid-19, según un nuevo estudio publicado en la revista científica 'The Lancet'. De ellos, más de un millón de niños experimentaron la muerte de uno o ambos padres durante los primeros 14 meses de la pandemia, y otro medio millón experimentó la muerte de un abuelo cuidador que vivía en su propia casa.
En este marco, los niños que han perdido a uno de sus padres o a un cuidador corren el riesgo de sufrir profundos efectos adversos a corto y largo plazo en su salud, seguridad y bienestar, como el aumento del riesgo de enfermedad, abusos, violencia sexual y embarazo en la adolescencia. En consecuencia, estos investigadores piden que se tomen medidas urgentes para abordar el impacto de las muertes de los cuidadores en los niños en los planes de respuesta frente a la Covid-19.
Antes de la pandemia, se calcula que había 140 millones de niños huérfanos en todo el mundo. Estos niños tienen un mayor riesgo de sufrir problemas de salud mental, pobreza familiar y violencia física, emocional y sexual. También tienen más probabilidades de morir por suicidio o de desarrollar una enfermedad crónica, como una cardiopatía, una diabetes, un cáncer o un derrame cerebral, se alerta en el reporte. 
Antes de este informe, no había cifras globales para cuantificar cuántos niños se han visto afectados por la pérdida de un cuidador durante la pandemia de Covid-19, ya sea directamente (debido al virus) o indirectamente (debido a otra condición que se agravó debido a la pandemia). Los investigadores del estudio desarrollaron modelos matemáticos utilizando los mejores datos disponibles como un intento inicial de estimar la magnitud de este impacto oculto de la pandemia en los niños. Los resultados sugieren que al menos 1.134.000 niños sufrieron la muerte de su madre, padre o abuelos custodios, como consecuencia del Covid-19. De ellos, se estima que 1.042.000 perdieron a su madre o a su padre, o a ambos. En total, se estima que 1.562.000 niños han sufrido la muerte de al menos uno de sus padres o de un abuelo custodio u otro cohabitante (u otro pariente mayor).
Los países con las tasas más altas de niños que pierden a su cuidador principal (padre o abuelo custodio) son Perú (1 niño por cada 100, con un total de 98.975 niños), Sudáfrica (5 niños por cada 1.000, con un total de 94.625 niños), México (3 niños por cada 1.000, con un total de 141.132 niños), Brasil (2 niños por cada 1.000, con un total de 130.363 niños), Colombia (2 niños por cada 1.000, con un total de 33.293 niños), Irán (más de 1 niño por cada 1.000, con un total de 40.996 niños), Estados Unidos (más de 1 niño por cada 1.000, con un total de 113.708 niños) y Rusia (1 niño por cada 1.000, con un total de 29.724 niños).  
En casi todos los países, las muertes fueron mayores en los hombres que en las mujeres, sobre todo en las edades medias y avanzadas. En general, hasta cinco veces más niños perdieron a sus padres que a sus madres. Los investigadores afirman, no obstante, que sus resultados están probablemente subestimados porque las cifras de varios países incluidos en el estudio se basaban únicamente en la mortalidad por Covid-19 y no se disponía de datos sobre el exceso de muertes.
Tras la difusión del informe, la Organización Mundial de la Salud resaltó que promover la equidad en la vacunación a través de Covax es una necesidad urgente para salvar vidas y proteger a los niños.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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