Una ruidosa marcha de la bronca frente al Municipio

Locales 27 de octubre de 2020 Por Redacción
Más de 600 personas se concentraron frente al edificio municipal para rechazar el aumento de las restricciones a actividades del comercio, gimnasios y la prohibición para circular después de las 20 hs. Hubo cánticos contra el Intendente e incluso se escuchó fuerte un pedido para "que se vayan todos". La protesta incluyó un bocinazo. Rompieron un vidrio del frente del Municipio, lo cual fue denunciado.
FOTO M. LIOTTA
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El Municipio informó el sábado el contenido de un decreto que comenzaría a regir a partir de este lunes y que obligaba a los locales gastronómicos a terminar la atención al público a partir de las 20:00 hs., pero también se prohibía a las personas a circular después de esa hora, ni siquiera para efectuar actividades físicas ni en un gimnasio ni en los espacios públicos, como la plaza 25 de Mayo o la ciclovía. Pero ese anuncio fue un globo de ensayo puesto que el decreto no había sido formado. De todos modos, se transformó en un dolor de cabeza para el Municipio porque el fin de semana un bar anunció que cerraba incapaz de soportar nuevas restricciones mientras se gestó por redes sociales a una movilización frente al Municipio a partir de las 20, precisamente el horario en el que nadie debía quedar en la calle excepto que cumpla una tarea esencial. 
No fue suficiente con la reunión del lunes al mediodía con los representantes de locales gastronómicos y la decisión de moderar las restricciones de un decreto que no se firmó sino hasta ayer a la tarde y se publicó en el boletín oficial. Anoche más de 600 personas se concentraron frente al edificio municipal mientras decenas de autos congestionaron el tránsito en calle San Martín, bulevar Lehmann y las calles internas de la plaza 25 de Mayo. Había jóvenes que solamente fueron a reclamar por sus libertades para circular mientras que también estaban dueños de empresas de turismo, heladerías, pizzerías, boliches y restoranes, que concurrieron más allá de haber logrado una pequeña concesión por parte del intendente, Luis Castellano, en el encuentro del mediodía -ver pág. 9-. 
Desde las 20 las bocinas retumbaron frente al Municipio y en toda la plaza mientras una decena de policías efectuaron una discreta vigilancia. De todos modos, la alarma se encendió cuando un par de jóvenes más exaltados arrojaron piedras contra uno de los vidrios que estalló al instante. Fue el momento con mayor tensión en la noche y que terminó con una denuncia por parte de las autoridades municipales ante la policía, que incluyó la presentación de pruebas de video y la identificación de los agresores que seguramente deberán desfilar por la comisaría. 
Por lo demás, fue una manifestación pacífica mientras desde fuentes ligadas al Municipio deslizaron que la protesta fue fogoneada por portales informativos ligados a sectores de la oposición en el Concejo. 
"Que se vayan todos, que no quede ni uno solo" fue uno de los cánticos de las personas que miraban hacia arriba del edificio como si esperaran que el Intendente se asome en algún momento. "No rompan más los huevos. Dejen vivir" se podía leer en una pancarta. Hubo aplausos de protesta, banderas argentinas y un insulto que todos corearon, calificando de "choros" a todo el gobierno municipal. 
Mientras un par de comerciantes más tranquilos decían que se estaban fundiendo y que por eso concurrían a la marcha de la bronca. Hubo tiempo para fuegos artificiales que alguien arrojó desde la estructura que sostiene al monumento a Guillermo Lehmann. Y más bocinas que no dejaron de sonar hasta pasada las 21. 
Si bien este año hubo una importante cantidad de protestas en la plaza, bajo la modalidad de banderazos, podría decirse que en pandemia esta fue la primera destinada directamente al gobierno local, una reacción a un decreto anunciado el sábado sin haberse firmado. El malestar se salió de control y el Municipio pagó el precio por su error de cálculo con una masiva y ruidosa movilización. 

RADICALISMO
Las nuevas disposiciones que restringen horarios e imponen más restricciones en nuestra ciudad, en medio de la emergencia sanitaria, despertó el rechazo de la oposición y en este caso de la UCR. A través de un comunicado expresaron: “Desde UCR Rafaela queremos expresar nuestro apoyo a restaurantes, bares, heladerías, rotiserías, locales gastronómicos y gimnasios que nuevamente se encuentran limitados en la posibilidad de trabajar por un decreto del Ejecutivo local anunciado entre gallos y medianoche, sin consultas y/o consensos y faltando totalmente a su palabra expresada 48 hs. antes de no modificar lo que estaba implementado”.
“Después de siete meses de cuarenta en donde queda al descubierto que los resultados claramente no fueron los deseados y las acciones evidencian cierto nivel de improvisación por parte de quienes se arrogan la facultad de decidir los rumbos de la ciudad, sin mostrar siquiera un pequeño grado de humildad buscando consensos y trazando acuerdos con el arco opositor, negándole así a miles de rafaelinos sentirse verdaderamente representados en las decisiones”, planteó el radicalismo local.


Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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