La Pagani Amaru, una súper moto con la sofisticación del diseñador argentino

Automotores 11 de agosto de 2020 Por Redacción
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El arte contagia. Y lo que hace el constructor argentino Pagani en su búnker de Módena (Italia) es arte puro. Así como sus pura sangre son de los más sofisticados y preciados del mundo, también se han convertido en referencia de distinción, diseño y arquitectura suprema. El Zonda y el Huayra, en sus respectivas versiones, derrochan admiración más allá de los límites del universo automotriz, entraron hace tiempo en otra dimensión, reservada sólo para las piezas de colección más exquisitas.
No hay límites para la imaginación. Entonces también desde el mundo de las dos ruedas llegó una particular interpretación de cómo sería una moto creada por el empresario santafesino. Se trata de un concept bike ideado por el diseñador indio, Vishruth Kumar que, contagiado por el estilo y la sofisticación de Pagani, le rinde homenaje en una llamativa pieza.
Aunque no tiene relación con la empresa del argentino, la Pagani Amaru parece realmente salida de la factoría de Módena. Incluso el nombre proviene de la lengua quechua, como el Huayra (significa viento) y remite a una divinidad con forma de serpiente alada. Sin especificaciones de potencia y prestaciones, la Amaru fue ideada con un motor Mercedes-Benz AMG, la división deportiva de la marca alemana.
Una de los pioneros en el trabajo con fibra de carbono en los deportivos fue precisamente Horacio Pagani, en sus épocas en Lamborghini. En esta moto ese elemento forma parte del chasis y la carrocería, y además se suman diferentes aleaciones de titanio para ofrecer rigidez y un peso muy bajo. La Amaru no dispone de horquilla, sino de un sistema de dirección desacoplada con dos discos ventilados y perforados, y pinzas montadas en posición baja.

FORMA DE SERPIENTE
La silueta de la moto simula precisamente esa forma de serpiente que le da origen a su nombre. El morro, imponente, dispone de un tirante superior en el que se aloja la boca del tanque de combustible. Y por debajo se ubican los manillares. El doble sistema de escape sale por debajo del colín, mientras que las ópticas delanteras están inspiradas en las de los superdeportivos de Pagani.
Autodidacta, Pagani se abrió camino a fuerza talento y trabajo. El padre del Zonda y el Huayra, los dos modelos que lo catapultaron a la fama mundial, estudió Bellas Artes y algunas materias de Ingeniería en la Universidad de La Plata. Un gobierno de facto le truncó ese primer intento universitario y regresó a su ciudad, Casilda. Mientras cursaba en Rosario, ya tenía allí su taller funcionando, pero construía casas rodantes y elementos para el campo. Ya había diseñado autos, entre ellos un Fórmula 2, luego utilizado por Renault.
Conoció a Oreste Berta, uno de sus ídolos y su mentor, quien le presentó a Juan Manuel Fangio cuando éste era presidente de Mercedes-Benz Argentina. El Quíntuple le escribió varias cartas de recomendación y le abrió las puertas de Europa. El casildense recaló en Lamborghini, estuvo a cargo de las carrocerías e inició las pruebas en fibra de carbono. Alentado nuevamente por Fangio, empezó con su propio emprendimiento, y en 1999 presentó el Zonda. Fue el inicio de una saga excepcional de deportivos. Y de una fama mundial que es también fuente de inspiración en el universo de las dos ruedas.

EL PAGANI IMOLA
Hasta ahora, el diseñador argentino Horacio Pagani había elegido nombres relacionados con el viento para identificar sus autos. Así nacieron el Zonda, el que inició la tradición y remite a la región argentina de Cuyo, y el Huayra, que en el lenguaje de la tribu indígena aymará significa, ni más ni menos, viento. Eso, hasta ahora. Porque el constructor santafesino acaba de lanzar una novedad, el Pagani Imola, que es presentado como un tributo al circuito en el que fue desarrollado este hypercar, una tromba mecánica de 838 caballos de potencia del que sólo se construyeron cinco unidades, las cuales todas fueron vendidas a un precio de 5,75 millones de euros (5 millones más impuestos) cada una, es decir 6,2 millones de dólares.
El propio Pagani presenta el Imola como un nuevo modelo, que fue moldeado sobre la misma plataforma del Huayra. Incluso el fabricante le confiere una singular denominación: es un auto laboratorio. Y por ello es que se le rinde homenaje al circuito con el nombre, porque este vehículo fue utilizado como plataforma experimental para muchas de las innovaciones tecnológicas aplicadas en el Huayra, y el trabajo se realizó en el trazado de la República de San Marino, tristemente recordado por haber sido el lugar donde encontró la muerte el piloto brasileño Ayrton Senna, el 1º de mayo de 1994, cuando con su Williams chocó contra un muro de concreto en la variante de Tamburello.
Pero también Pagani exhibe este nuevo súper auto como un adelanto de otras novedades que aplicará en el futuro, lo que no sólo es una buena noticia para quienes hayan adquirido las cinco unidades del Imola, sino que lo es también para la industria y los amantes de los pura sangre mecánicos que suele moldear el argentino: habrá nuevos modelos de la marca.
“La experimentación es una parte innata de la filosofía de investigación de Pagani Automobili. La experiencia de capacitación que adquirimos en 2008 con el Zonda R no tuvo precio, ya que nos permitió crear el Huayra utilizando soluciones probadas en condiciones extremas. En ese momento, se nos ocurrieron ideas revolucionarias como el chasis Carbo-Titanium, así como geometrías, materiales y conceptos que hasta ahora no se conocían desde el punto de vista aerodinámico, dinámico y de seguridad de súper deportivos”, explicó la compañía en un comunicado de prensa. (Fuente: Infobae - Autos).


Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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