Los plazos de la vacuna

Editorial 07 de agosto de 2020 Por Redacción
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Mientras el COVID-19 no da tregua en muchos países, algunos con rebrotes importantes, como Estados Unidos, que sigue encabezando las estadísticas de contagios y fallecimientos, las informaciones que se suceden prácticamente a diario sobre la aparición de una vacuna que pueda terminar con la pandemia generan un mesurado optimismo.
Se asegura que los estudios que se vienen realizando desde hace algunos meses, en al menos tres países están muy adelantados y que ya se superaron con éxito las primeras fases por parte de los laboratorios.
Son los casos de Estados Unidos, Gran Bretaña y China, esta última nación, la que a partir de lo ocurrido en un mercado de Wuham, fue la responsable de propagar el virus.
Europa, en una primera etapa, más específicamente Italia y España, fueron los primeros en reportar cifras alarmantes en ese continente, sumándose después otros países, entre ellos, Gran Bretaña, donde se continúa avanzando con paso firme en una lucha contra el tiempo para lanzar al mercado la ansiada vacuna.
Más tarde, la pandemia golpeó con una fuerza incontenible a Estados Unidos, principalmente a la ciudad más icónica y poblada, Nueva York, para luego desplazarse a la totalidad de su extenso territorio, que por estas horas vuelve a padecer el avance del coronavirus, particularmente en algunos estados que fueron más permisivos que otros y le concedieron mayores flexibilizaciones a sus habitantes.
No es casualidad, entonces, que Estados Unidos sea otro de los países que hoy siga trabajando en el desarrollo de una vacuna.
Hasta aquí, todo está claro, pero nadie puede expresarse con absoluta certeza sobre cuándo se estará en condiciones de ser utilizada esa medicación, porque las fechas que se mencionan no son coincidentes.
Los más optimistas se atrevieron a señalar que antes de fin de año ya se podrá tener una vacuna efectiva contra el COVID-19, basándose en las pruebas que resultaron preliminarse satisfactorias en sus fases iniciales.
Otros, en cambio, son más cautos y hablan de los primeros meses de 2021, sin brindar mayores precisiones. Y están los que, por otro lado, los que aseguran que en el mejor de los casos habría que estar como mínimo un año.
Los datos varían de acuerdo a los buenos deseos y a las realidades de quienes se encargan de aportarlos, dentro de un panorama donde el juego seguirá estando abierto durante un tiempo prudente.
Todos aguardan con ansiedad una definición y un anuncio definitivo sobre el tema. Incluso, los propios laboratorios, que son los más interesados en dar a conocer ese dato y responder a la pregunta del millón.
Pero, también vale la pena considerarlo a manera de interrogante. Qué pasaría en el caso que la aparición de la vacuna se extiende más allá de todos los plazos que se mencionan? Sería dramático, porque el virus seguiría causando estragos al margen de todas las recomendaciones que se formulen y de las precauciones que se tomen.
El pronóstico más desalentador, sin embargo, fue el que surgió desde la propia Organización Mundial de Salud, que señaló en los últimos días que el COVID-19 seguirá entre nosotros durante mucho tiempo y hasta es probable que nunca se vaya.
Un diagnóstico preocupante de una entidad severamente cuestionada por varios países, en especial por Estados Unidos y Brasil, por no haber advertido con la debida anticipación sobre los devastadores efectos de la pandemia.
Después de los ensayos iniciales, en pacientes voluntarios o infectados, vendrán otros no menos desafiantes, como la comercialización y distribución, para que la vacuna pueda llegar a todos los rincones del planeta.
Esos serán otros temas a resolver, pero antes, por supuesto, deberá realizarse el anuncio más esperado por estas horas en el mundo entero.
También será vital, cuando llegue ese momento, que todas las acciones que se deban coordinar, apunten a un plano de igualdad entre las comunidades del primer mundo y las que forman parte del grupo de las carenciadas.
Las diferencias son tan marcadas que deberá respetarse una estrategia que les otorgue a todos los países similares posibilidades de acceder a la vacuna, algo que muchas veces se pregona con bombos y platillos, pero que no siempre se aplica con la rigurosidad que impone una situación tan delicada, porque está en juego nada más ni nada menos que la salud de los pueblos.
Por ahora, será cuestión de seguir esperando y de no perder la calma. De qué valdría el intento de acortar los tiempos para responder a una necesidad que se debe reconocer como imperiosa, si no se alcanzan las metas en cada una de las instancias preliminares, que serán, claramente, las que determinar si el efecto logrado mediante la aplicación de la vacuna es el deseado o es simplemente un canal de pruebas antes de constatarse su eficacia.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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