El monumento a la Bandera de Ricardo Merlo

SUPLEMENTO ESPECIAL 20 de junio de 2020 Por Redacción
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MAQUETA.// La propuesta para el monumento a la Bandera. FOTO H.MERLO// MASTIL// Ubicado en la plaza 25 de Mayo.
MAQUETA.// La propuesta para el monumento a la Bandera. FOTO H.MERLO// MASTIL// Ubicado en la plaza 25 de Mayo.
Existió en Rafaela un monumento a la bandera ubicado en el centro de la Plaza 25 de Mayo, donde hoy está el monumento al Gral. San Martín. Rafaela no tenía un mástil para izar la bandera, para ello utilizaban una especie de mástil improvisado que utilizaban en fechas patrias. Por eso nació la idea de hacer un mástil “de verdad”. Fue en los años 30 cuando se empezó a tomar forma un proyecto con la iniciativa de ciudadanos rafaelinos. “El 26 de mayo de 1936, por iniciativa del Sr. Luis Remonda y con el apoyo entusiasta de unos quince vecinos de Rafaela, toma el camino de la materialización la idea de construir un mástil en la ciudad. Constituida la Comisión encargada de los trabajos esta tomó el nombre de Comisión “Pro Erección Mástil a la Bandera”, quedando constituida de la siguiente manera: Presidente, Mayor Leónidas Montaña; Vice, Dr. Isaac Velasco; Secretario Sr. Antonio T. Terragni; Pro, Sr. Silvio Citroni; Tesorero Sr. Héctor López; Pro, Sr. J. Borzone Piaggio; Vocales, Dr. Juan Francisco Fiorillo, Sr. Luis Remonda, Dr. Samuel Borda, Sr. Domingo F. Albornoz y Sr. Luis Tettamanti.”
Esta Comisión se abocó a considerar, primero, varios proyectos presentados para llevar adelante la idea de construir un mástil, y, luego, a través de un concurso de maquetas se eligió el definitivo, cuyo autor era el escultor Ricardo Merlo. Su proyecto no era un simple mástil. “Aprobado el modelo, hechos los planos por los técnicos constructores, Sres. Olindo Foschi y Nicolás Alarcón, y los cálculos, etc., por el Ing. Civil. Sr. Atilio Simonutti, de la ciudad de Santa Fe…”

Ricardo Merlo, autor del monumento a la bandera

Rafaela tuvo un artista inigualable, que ha dejado su huella en innumerables monumentos y esculturas de la ciudad y la región: bustos, mástiles, monolitos, placas recordatorias, funerarias y muebles. Una de sus máximas obras no pasará desapercibida. Aunque hoy no se vea y parezca olvidarse, fue el monumento a la bandera.
Ricardo Carlos Merlo Monferrato nació en Rondissone, Torino, Italia un 3 de abril de 1895. “Hijo único, estudió 3 años de Dibujo en las Escuelas Don Bosco donde obtuvo el título de Profesor. Luego cursó 2 años de Plástica en el Colegio San Carlos de Torino. El estallido de la Primera Guerra Mundial lo mantuvo en el frente durante más de 4 años. En aquel entonces era empleado en la fábrica Fiat pero debió cumplir con el servicio militar. Su tío Don Luis Santi, un italiano que había un tiempo había llegado a Rafaela, le habló de las posibilidades que ofrecía esta ciudad de Argentina…Merlo arribó a Rafaela en 1924 con su esposa Josefina Ceva y sus 2 pequeños hijos. Madereros y carpinteros le aportaron trabajos para sus clientes…A su oficio de tallista, Merlo sumó la realización de bajorrelieves en panteones y en frentes de casas. Todavía no se le habían revelado sus mayores habilidades escultóricas…En 1934 su talla directa en madera “El Líder” recibió el Primer Premio de Escultura en el XI Salón Anual del Museo Provincial “Rosa Galisteo de Rodríguez”, de Santa Fe. La reproducción fotográfica de la obra en diarios de Buenos Aires fue el origen de su nombramiento como profesor de dibujo en el Colegio Nacional.”
Entre otras menciones se destaca la de haber recibido la condecoración de la Orden del Tornillo del pintor Benito Quinquela Martín en 1961. Quinquela dijo de él que “en Buenos Aires, después de la muerte de Riganelli (escultor porteño), no hay quien trabaje la madera como este hombre.”
Merlo falleció en 1967 dejando un enorme legado artístico que todavía hoy se puede apreciar en sus obras esparcidas por la ciudad y la región.
Ricardo Peirone y Américo Tosello en el libro “Las Artes Visuales en Rafaela” (2009) lo consideraron un exponente de la talla en madera y de la escultura rafaelina que “nadie hasta ahora pudo alcanzar tales logros en nuestra ciudad, constituyéndose en un dignísimo precursor de la escultura rafaelina".

¿Qué sucedió después?
Se construyó el monumento en el centro de la plaza sin llegarse a terminar la obra, como estaba planificada. Sí se logró erigir un mástil de cemento de unos 30 metros. La Comisión no pudo continuarla por problemas en su seno y decidió traspasarla a la Municipalidad. La obra quedó paralizada y en el año 1945 es demolida por tener problemas estructurales y no haber podido cumplir con la función de izar la bandera. Finalmente se erige un mástil diferente frente a la Jefatura, desechándose la obra artística. El monumento a la bandera fue una obra inconclusa fruto de un compromiso que no pudo ser sostenido, consensuado ni coordinado entre las partes actuantes en todo el proceso de la misma, es decir, la Comisión, la Municipalidad, empresa constructora, director artístico, etc., pasándose la pelota unos con otros. Quizá no se tomó dimensión de la pérdida de una obra artística de tal naturaleza. Su imagen quedará en el recuerdo de antiguas postales de la ciudad.
Esta nota será desarrollada con mayor profundidad en el próximo número de la revista El Satélite.



Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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