Cuidemos los ríos

Editorial 14 de enero de 2020 Por
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La naturaleza sufre tantos maltratos de los humanos, que resulta prácticamente imposible enumerarlo.
La tala indiscriminada de árboles en todo el planeta es un tema que abordamos en esta misma sección, es una de las más preocupantes.
Es que la deforestación ha tenido su incidencia en el calentamiento global, otro motivo de permanentes reclamos de organizaciones que defienden el medio ambiente, a partir de campañas de concientización.
Hoy, queremos ocuparnos de la contaminación de los recursos hídricos, que se 
ven afectados por quienes parecen no entender la importancia que tiene el agua para la calidad de vida de todos los seres vivientes.
Por este motivo, es algo de vital relevancia luchar contra la contaminación de los ríos, no sólo para la protección del propio medio ambiente, sino también de la fauna y de la vegetación que habitan esos cursos de agua.
Cuando se incorporar a ese recurso natural materiales que son considerados "extraños" por su procedencia, las dificultades alcanzan niveles preocupantes, que no resulta sencillo corregir una vez que el agua empieza a perder su pureza.
Productos químicos, residuos industriales y microorganismos, entre otros, son elementos nocivos que se arrojan a los ríos, en algunos casos sin haberse realizado el correspondiente tratamiento industrial.
Estas materias perjudican notoriamente la calidad del agua, a tal punto que no puede ser consumida sin una serie de filtraciones previas.
Esta claro que el agua se contamina por culpa de la actividad humana, ya que la población va creciendo cada año, necesitando más agua, más comida, más transporte, más vestimenta, más recursos y más espacio en el que vivir.
Por todo ello, se produce la emisión de gases tóxicos, la contaminación por desechos, metales y pesticidas, químicos y material radiactivos; como así también, en algunos casos, por accidentes, como el derrame de petróleo.
El daño a una cuenca hídrica se produce por la pérdida de la biodiversidad en el ecosistema acuático, afectando claramente la calidad de vida de las personas, que muchas veces padecen intoxicaciones agudas.
Eso, sin contar con algunos de los principales contaminantes de los ríos, tales como agentes infecciosos que causan trastornos gastrointestinales, aguas residuales, productos químicos y nutrientes vegetales.
Estos no solo ingresan al organismo a través de una ingesta directa de agua en mal estado, sino que también pueden incorporarse a través del consumo de peces que habitan aguas contaminadas o ante una intoxicación crónica.
Por todo ello, se debe luchar no sólo por la contaminación, sino también por la protección de los ríos.
Uno de los problemas que requiere de una solución efectiva tiene que ver con las empresas que no están adecuadamente legisladas bajo un minucioso y exigente control sobre los vertidos que lanzan a los lagos y los ríos.
Una de las cosas que se pueden hacer para evitar este contagio incesante a base de basura residual en el agua, es denunciar sanciones acorde al daño realizado, incluso demandando la interrupción del funcionamiento de cualquier empresa que use agroquímicos y otros productos nocivos para la salud humana.
También es importante impartir una educación, destinada a los más pequeños, pero también a los adolescentes, para que tomen conciencia que no deben arrojar elementos contaminantes a los cursos de agua.
Además, se debe entender que no se puede perjudicar a las plantas que crecen en las márgenes de los ríos, ya que las mismas actúan como barreras de protección de los diferentes contaminantes.
En el hogar, también deben tomarse precauciones. Hay que tener cuidado con lo que se arroja a las piletas de la cocina o del baño, al inodoro o al desagüe. Tirar la pintura o el aceite de cocina, amoníaco, toallitas, medicamentos o sustancias con pesticidas, afectan a los ríos, porque es el lugar al que van a parar.
El uso de detergentes, fertilizantes, productos de limpieza y del hogar, también pueden generar contaminaciones, por lo que se recomienda no emplearlos en cantidades que superen a las recomendadas.
Finalmente, vale la pena recordar que las plantas son nuestras aliadas, cuantas más tengas en tu jardín, más defendida estará tu casa de plaguicidas y del agua contaminada que llegue de fuentes o desagües cercanos.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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