Un informe especial del Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe (BCSF) revela que, aunque el complejo sojero sigue dominando la estructura importadora provincial, las aduanas del interior, entre ellas la de Rafaela, muestran desde 2024 un crecimiento sostenido en la variedad de productos ingresados, alcanzando en 2025 niveles récord y consolidando un proceso de diversificación comercial.
De acuerdo con el trabajo, durante el 2025 ingresaron por las aduanas santafesinas 8,7 millones de toneladas de bienes, valuadas en USD 6.239 millones CIF, un nivel alineado con los registros de los últimos años, aunque por debajo del pico excepcional alcanzado en 2023, cuando la histórica sequía obligó a intensificar la importación de soja para abastecer la capacidad de molienda instalada en la región.
El principal dato estructural que arroja el reporte -que analizó el comportamiento de las importaciones registradas entre enero de 2018 y diciembre de 2025- sigue siendo el predominio del poroto de soja para industrialización, que concentra el 45,8% del valor importado promedio anual, equivalente a unos USD 2.730 millones. Buena parte de ese flujo ingresa por la aduana de San Lorenzo y tiene origen principalmente paraguayo, consolidando el perfil fuertemente concentrado del corredor agroexportador del sur provincial.
Sin embargo, el estudio advierte una tendencia paralela que resulta particularmente relevante para Rafaela y el centro-oeste santafesino: el crecimiento sostenido de la diversidad de productos que ingresan por su aduana.
Asimismo, señala que el año 2023 fue excepcional a partir de la histórica sequía que redujo la oferta local de soja y disparó importaciones extraordinarias desde Paraguay y Brasil para abastecer a la industria de molienda.
Por otro lado, el documento de la BCSF refleja perfiles bien diferenciados de las aduanas santafesinas: San Lorenzo se especializa en commoditties (soja), mientras Rosario presenta la mayor diversificación de orígenes y productos.
Rafaela, entre las aduanas que más amplían su matriz importadora
Según el relevamiento, la provincia importa en promedio unos 3.000 productos diferentes por año, aunque en 2025 esa cifra escaló a 3.572, marcando el máximo histórico de toda la serie analizada.
Dentro de ese fenómeno, la aduana de Rafaela aparece como uno de los puntos más dinámicos. El informe indica que registra en promedio unos 600 productos diferenciados por año y que desde comienzos de 2024 evidencia un crecimiento sostenido en esa variedad, alcanzando en 2025 un récord histórico.
Este dato cobra especial relevancia porque muestra que, mientras los grandes nodos portuarios mantienen una fuerte especialización, Rafaela se consolida como una puerta de ingreso cada vez más diversificada para insumos industriales, bienes intermedios y productos vinculados a cadenas manufactureras regionales.
El análisis de la Bolsa remarca que este proceso también se observa en la aduana de Santa Fe, aunque Rafaela exhibe una evolución particularmente significativa en relación con su escala histórica.
Fuerte vínculo con Brasil
Otro aspecto distintivo del perfil rafaelino es su estrecha relación comercial con Brasil. El informe identifica que, de las cinco aduanas santafesinas, cuatro tienen un socio comercial claramente dominante. En el caso de Rafaela, ese rol lo ocupa Brasil, país desde el cual proviene buena parte de los bienes que ingresan por esta terminal.
Este patrón resulta consistente con la estructura productiva del oeste santafesino, donde tienen fuerte presencia sectores industriales, metalmecánicos y autopartistas históricamente integrados a cadenas de provisión regionales.
A nivel provincial, Brasil representa el 23,8% del valor importado promedio anual, ubicándose como segundo proveedor detrás de Paraguay, que explica el 37,5%. Completan el podio Estados Unidos (10,1%) y China (8,4%). Entre los cuatro concentran casi el 80% del valor total importado por Santa Fe.
Más variedad, menos concentración relativa
Para los técnicos de la Bolsa, la principal conclusión del estudio es que Santa Fe atraviesa una etapa de “dualidad estructural”. Por un lado, persiste la fuerte concentración de valor importado en pocos productos y orígenes, explicada por la centralidad del complejo sojero. Por otro, emerge una diversificación creciente, tanto en productos como en nodos de ingreso.
En ese segundo proceso, Rafaela aparece como uno de los actores destacados. El aumento de bienes importados por primera vez y la expansión del universo de productos que ingresan por su aduana sugieren una ampliación genuina de la canasta importadora, asociada a una mayor complejidad del entramado productivo regional.
Para una ciudad con fuerte impronta industrial como Rafaela, estos datos no son menores: reflejan una inserción comercial cada vez más sofisticada y un rol creciente dentro de la logística importadora santafesina.