Saltar menú de navegación Teclas de acceso rápido
Economía Miércoles 10 de Junio de 2026

¡La economía argentina del mundo mundial!

Con la llegada de un nuevo Mundial, vuelve esa sensación tan particular que solo genera la Selección Argentina. La ilusión de que otra vez podemos estar entre los mejores.

Agrandar imagen Todos juntos, los jugadores argentinos durante el partido frente a Islandia, el martes pasado.
Todos juntos, los jugadores argentinos durante el partido frente a Islandia, el martes pasado. Crédito: X@ SELECCIÓN ARGENTINA

Por Guillermo Briggiler

Hay algo que distingue a los argentinos del resto del mundo: nunca dejamos de creer.

Podemos estar perdiendo 2 a 0, faltando pocos minutos para el final, y aun así seguimos convencidos de que el partido se puede dar vuelta. Lo vimos en Qatar 2022. Lo vemos cada fin de semana en las canchas. Y también lo vemos, para bien o para mal, en nuestra economía.

Con la llegada de un nuevo Mundial, vuelve esa sensación tan particular que solo genera la Selección Argentina. La ilusión de que otra vez podemos estar entre los mejores. La esperanza de volver a ver a millones de personas abrazadas en las calles. La certeza de que, cuando la camiseta celeste y blanca entra a la cancha, la hinchada argentina juega su propio partido.

Existe ahí una enseñanza para la actualidad económica del país. Después de muchos años de inflación alta, incertidumbre y crisis recurrentes, Argentina está transitando un proceso de transformación económica que genera debates, expectativas y también sacrificios. Como sucede cuando un equipo cambia de entrenador o modifica su esquema de juego, los resultados definitivos tardan en llegar.

Pero por primera vez en mucho tiempo hay una parte importante de la sociedad que siente que se está intentando corregir problemas que parecían permanentes. La baja de la inflación, el equilibrio de las cuentas públicas y la recuperación de cierta previsibilidad alimentan una expectativa que durante años estuvo ausente: la posibilidad de construir estabilidad.

Por supuesto, nadie gana una Copa del Mundo por haber hecho una buena fase de grupos. Todavía quedan desafíos importantes. El crecimiento económico debe consolidarse, el empleo privado necesita expandirse y muchas familias esperan que la mejora de los indicadores se refleje con más fuerza en su vida cotidiana.

Sin embargo, tampoco se puede jugar un Mundial pensando únicamente en los riesgos de quedar eliminado. Los campeones son aquellos que creen que pueden llegar hasta el final.

Y si hay un activo que Argentina nunca perdió, es precisamente ese: la capacidad de ilusionarse. La hinchada argentina es admirada en todo el planeta porque acompaña cuando las cosas salen bien y también cuando salen mal. Canta bajo la lluvia, en la derrota y en la prórroga. Mantiene viva la esperanza incluso cuando el resultado parece adverso.

Quizás la economía necesite algo de esa misma energía. No para ignorar los problemas, sino para entender que los cambios profundos requieren tiempo, esfuerzo y perseverancia. Ninguna selección levanta una copa sin entrenamientos exigentes. Ningún país alcanza el desarrollo sin atravesar etapas difíciles.

Dentro de unos meses volveremos a llenar plazas, bares y hogares para alentar a la Selección. Volveremos a soñar con otra estrella. Y mientras once jugadores representen a más de cuarenta millones de argentinos, recordaremos algo que forma parte de nuestra identidad nacional.

Que la esperanza, en Argentina, nunca se cotiza a la baja. Porque tanto en el fútbol como en la economía, los mejores resultados suelen llegar cuando un país entero vuelve a creer que el futuro puede ser mejor que el presente. Y hoy, con matices y desafíos por delante, hay cada vez más argentinos que sienten que ese partido vale la pena jugarlo hasta el último minuto y ¡ser campeones del mundo mundial!

#BuenaSaludFinanciera

@ElcontadorB

@GuilleBriggiler

Seguí a Diario La Opinión de Rafaela en google newa
Comentarios

Te puede interesar

Teclas de acceso