Por REDACCIÓN
Por Hugo Borgna
“Por qué este dolor tan fieramente sentido – cuando a mi alrededor setiembre comienza – a vestir soledades – Por qué esta miseria tan hondamente gemida – cuando a mi lado se iluminan los rostros – ahuyentando fantasmas – Por qué la gloria de saberme humano – no se atreve a pronunciar su grito – y estoy tan estático durmiendo al tiempo – como cuando la noche – acorrala la vida.” (Por qué)
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Un poeta es un ser que describe su interior con todo lo que significa y modifica, esperando que el lector, ocasional o seguidor, que lo está recibiendo, le aporte como contraprestación una vivencia propia. Para decirlo en palabras claras, está intentando una conversación personalizada a través de un pensamiento que nació aéreo. Para eso elige las palabras más significativas y les da una síntesis que lo deja satisfecho (por un momento, ya que en realidad busca lo perfecto, aunque sabe que, después que dejarla fijada, surgirá otra mejor que la primera elegida).
En todo lo demás es un humano normal y corriente que necesita alimentarse y proveer a su mantenimiento económico.
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“Quién te va a entender, otoño, si junto – a tus suaves mañanas cabalga la tristeza – de saberte preludio del invierno. Quién – si al par que comulgas con los días templados – y aparentemente serenos – preanuncias con tu olor a naturaleza muerta – la tempranera agonía de futuros momentos – mustios e inertes – Por eso te rechazo a pesar de tus formas de – abovedados y crepitantes amarillos de curiosa – placidez de tardes sin viento y temerosas – flores que -oh ingenuas- aún se te animan – Por eso te comprendo entre absorto y resignado – con un dejo de nostalgia en las pupilas – con el alma cansada de tus inútiles embates – con algo de desconcierto por la dualidad – que te envuelve. Quién te va a entender – si proyectas sobre nosotros cataratas de luces – y no eres más que una transición – poblada de ambivalencias y de engaños.” (Otoño)
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La palabra debería ser una especie de piedra de iniciación y al mismo tiempo el tutor que impide desviarla del destino de altura, el nivel indispensable. Como un hito de grafías indeformables que indiquen claramente a través del tiempo y desde el instante en que escribió, deberá estar disponible para cualquier situación inesperada en que haga falta recurrir a los orígenes para encontrar la verdad de la firmeza del mensaje.
Los que registran las pautas deberían estar atentos a su responsabilidad de escritores de principios de buena convivencia: estarán registrando principios de vigencia permanente.
¿Se puede asimilar al acto de establecer leyes? El análisis que pueda surgir de la formulación de esta pregunta, es una invitación a la precisión en el lenguaje y al siempre amigo raciocinio.
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“Es en la soledad donde el pensamiento busca – por espacios intersticiales – la forma de compaginar palabras – llenar huecos ausentes – cubrir piadosamente la carencia de afectos – Es en el silencio cuando se descubren los abismos – de la impenetrable, inasible tierra – donde habitan los sueños y la magia – la verdad a secas y el sino insondable – Y es en la noche donde y cuando – se colman los vacíos impenetrables – con las sensaciones primeras, - y se sacian las incógnitas últimas – con el persistente retumbar de las respuestas – Por eso doy la bienvenida a los lapsos – a los rincones y a los crepúsculos – y combato a las muchedumbres que me escinden – y no me dejan verte, oh inspiración, - agazapada en el dintel de una morada inconclusa.” (Inspiración)
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Es bueno preguntarse si son tan rotundas las diferencias entre comportamientos de las personas. La idea del equilibrio es buena como objetivo.
En esta sociedad compleja, hay quienes habitan una zona racional, adaptados a la sorpresa y aceptando los contornos disímiles de los objetos. La vida es lo que nos pasa mientras hacemos otros planes.
Rodolfo Zehnder es el autor de las poesías que acompañan este escrito. Están en el libro que ha editado “De ocasos y alboradas”, donde la verdad poética es protagonista. Y es justicia.
Quedan los lectores, con pleno derecho, invitados a compartir este sensitivo modo de comunicación.