Por REDACCIÓN
Por Nicolás de Cárdenas
CIUDAD DEL VATICANO, 16 (ACI PRENSA).-El sábado 6 de junio, durante el primer acto no protocolario de León XIV en España, Olga Elvira cumplió un sueño que había perseguido hasta Roma: abrazar al Santo Padre.
Olga tiene 27 años, aunque si le preguntas dice que 26. Nació en Rusia, de una madre soltera que pensó que su mejor futuro estaba en manos de otros. Antes de cumplir año y medio fue adoptada por Julián y María Ángeles, que prefiere que la llamen Gema.
Los tres abren a ACI Prensa las puertas de su casa en el barrio de Vicálvaro, al sureste de la Madrid. “No somos muy muy [practicantes], pero sí somos una familia creyente y una familia normal dentro de lo que es ser un católico normal”, explica Gema, quien estima que “esa fe tan arraigada que tiene ella creo que la trae de origen”.
Charlamos con Olga, con todas las limitaciones propias de su autismo, acerca de la oportunidad de abrazar a León XIV a quien además entregó una carta con una sola frase que ella no pudo escribir de su puño y letra. No se explaya en palabras, pero tampoco duda en sus respuestas, en un diálogo que recuerda a los antiguos catecismos.
- ¿Cómo fue abrazar al Papa? ¿Qué es lo que sentiste?
- Muy contenta
- ¿Qué le decías en la carta?
- Te quiero mucho, Papa León.
- ¿Por qué quieres al Papa?
- Pues porque le quiero mucho.
- ¿También quieres a Jesús?
- Sí
- ¿Por qué?
- Porque también le quiero. Porque sí. Porque es bueno y santo.
-¿Y tú también quieres ser santa?
- Sí
- ¿Qué es ser santa?
- Pues ser niño bueno.
Olga vive entre semana en la Casa Santa Teresa de la Congregación de las Hijas de Santa María de la Providencia en Madrid (hermanas guanelianas), el único centro de estas características con ideario católico de cuantos tienen convenio con la Comunidad de Madrid.
“Cuando acabó el cole, ella quería un centro religioso. Es claro que a petición propia. Yo la podía haber llevado a cualquier otro centro” resume Gema, pero “ella tiene este ansia”.
Allí convive con otras personas con discapacidad y tiene a su inseparable hermana Lisette, la religiosa con la que acudió hasta el centro CEDIA 24 horas que visitó el Papa León XIV, gracias a una invitación del Arzobispo de Madrid, Cardenal José Cobo.
Pero la historia se remonta más atrás. “Ella siempre ha estado con lo de que quiere ser santa y [abrazar] al Papa. En mayo [de 2025] fuimos a Roma. Teníamos visita concertada con Francisco”, describe Julián.
Sin embargo, el fallecimiento del Papa argentino cambió los planes. En Roma conocieron a Eva Fernández, corresponsal de la Cadena COPE, radio propiedad de la Conferencia Episcopal Española, que debió de dar a conocer su historia con motivo de la confirmación del viaje apostólico de León XIV a España.
“Nos llamaron: El Arzobispado ha conseguido dos entradas, una para la monja y otra para la niña. Bueno, pues ya está. La monja y la niña”, rememora Julián.
Intentamos preguntarle a Olga de nuevo: ¿Cómo es abrazar a un Papa? Ella, de manera elocuente, responde “así”, al tiempo que esboza una sonrisa, abre los brazos y los cierra sobre un cuerpo imaginario cubierto por una sotana blanca.