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Sociales Martes 3 de Marzo de 2026

Sensaciones y sentimientos: Leo Másliah con vallas

La escritura se viste en este tiempo con recursos que, atrevidamente, los inventa.

Agrandar imagen El creador uruguayo.
El creador uruguayo. Crédito: Wikipedia

Por Hugo Borgna

La escritura no se presenta siempre igual. Por suerte. ¿Recibirían con gusto un texto que empezara diciendo, por ejemplo: ¿había una vez en una comarca no tan lejana un poderoso caballero…?

La escritura se viste en este tiempo con recursos que, atrevidamente, los inventa.

Leo Másliah a continuación desarrolla una historia doble; lo que verdaderamente ocurre, por una parte y, por la otra, (interior, expresada con grafía en negrita, admitiendo sus falencias como escritor). Ahora empezará el relato preciso y, puesta entre paréntesis, la reflexión al caso.

El ómnibus se detuvo en el kilómetro doscientos once. Marisa bajó y el chofer también para entregarle su equipaje. Cuando el ómnibus retomó su marcha Marisa empezó a caminar. Eran parajes de tierras rojizas. (Ignoro por qué tenían ese color, en verdad no sé nada de geología)

Marisa caminó un par de kilómetros y se sentó a descansar sobre su equipaje. (Ignoro si hacía calor o frío porque no sé nada de meteorología (además, yo no estaba allí) Marisa quería levantarse y seguir su camino, pero tenía dolores en la pelvis. Nada puedo decir por desgracia sobre el origen de estos dolores, porque carezco de los elementales conocimientos de ginecología).

Marisa hizo acopio de fuerzas y se levantó. Para orientarse sacó de su bolso unos binoculares (O quizás fuera un catalejo, no sé nada sobre instrumentos ópticos) y echó una mirada a los confines de su visibilidad. Avistó una figura humana, mosqueando en el horizonte. Caminó hacia ella. La figura caminaba a su vez hacia Marisa. (Esto es lo que yo creo, aunque no me respalda en ello ningún conocimiento de geometría).

Unos minutos después la figura se hizo reconocible para Marisa. Era un hombre. Andaba casi desnudo y estaba peinado y maquillado con arreglo a las normas vigentes en el grupo humano, tribu, clan o a lo que fuera que él pertenecía. (No quiero dar detalles sobre esto por miedo a meter la pata, ya que no sé absolutamente nada sobre antropología).

Cuando lo tuvo cerca, Marisa sacó su cámara fotográfica. Creo que se puso a regular el fotómetroy no sé cuántas cosas más. Marisa era una excelente fotógrafa. (Pero yo no solamente no lo soy, sino que no tengo la más puta idea de cómo se saca una foto). Parece que aquel hombre tampoco la tenía, porque cuando vio el artefacto se asustó. Se acercó a Marisa y le arrancó la cámara de las manos. No conforme con esto, le arrancó también la ropa -ya con más delicadeza- y se sacó él mismo la poca que traía puesta.

Entonces ocurrió algo que me veo incapacitado de describir, quizás por falta de experiencia personal en la materia. (No sé nada sobre sexo y por ahí corría el asunto). Perdón si en algúnmomento me expreso de forma confusa e incorrecta. (Es que no sé nada sobre gramática). En verdad la única disciplina que domino es la literatura. Sinceramente creo que sé más que nadie de esta materia. Pero yo no puedo escribir más, lo siento. Mi falta de formación en otras disciplinas me lo impide, interponiéndose constantemente entre mi pluma y mis lectores. Esta traba merecería de mi parte sin duda un profundo estudio. (Pero yo no lo sé hacer porque no sé nada de epistemología).

Sólo me queda entonces decir adiós y gracias. (No sé si corresponde despedirme así. Perdón, pero es que no sé nada sobre modales.)

Pasado el relato y las dolidas reflexiones al caso confesadas por el autor, pasaremos a otras circunstancias más concretas y necesarias.

Leo Másliah es un escritor uruguayo que se expresa en las dos direcciones del relato. Como se dijo, la objetiva y la interior, tan respetables como quieran los lectores. Nació en 1954 en Montevideo.

Estudió música y a partir de 1978 fue autor e intérprete de música popular, en su país y en el resto de América. Publicó varios libros. Uno de ellos es “Literatura con vallas, 52 cuentos, un tratado, un test y un alegato” publicado recientemente.

La escritura que se apoya en moldes no tradicionales no es nueva. Hay ejemplos notables históricamente como los libros de Alicia en el país de las maravillas. Mucho más cerca, tenemos a nuestro connacional -nacido accidentalmente en Bruselas- Julio Cortázar, quien le dio impulso definitivo a la escritura “libre” con “Rayuela”.

Leo Másliah toma esos elementos y los pone a andar con su propia imaginación y coloca a su gusto y placer las vallas. Disfruta percibiendo sus efectos, con los cuales hace afectos profundos, mostrando con indiferencia una pretendida inocencia e inofensividad (¿O inofensivismo?.

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