Por REDACCIÓN
BUENOS AIRES, 26.- Durante años, ingresar al mercado laboral implicaba comenzar realizando tareas operativas, administrativas o de soporte para luego desarrollar experiencia y crecer profesionalmente. Pero ese modelo está empezando a cambiar, según advierten desde Adecco Argentina.
La inteligencia artificial está modificando silenciosamente uno de los pilares históricos del empleo: el rol de los perfiles junior. Y aunque los especialistas descartan una desaparición masiva de estos puestos, cada vez más indicadores muestran que las empresas están dejando atrás el modelo tradicional de primer empleo.
Un dato ayuda a dimensionar el fenómeno. Según Revelio Labs, las vacantes de nivel inicial en Estados Unidos cayeron cerca de un 35% en los últimos 18 meses, una tendencia asociada en gran parte a la automatización de tareas que históricamente realizaban trabajadores junior.
Analistas, asistentes administrativos, programadores de entrada, perfiles de soporte y documentación son algunos de los roles más impactados por esta transformación.
El junior no desaparece, pero ya no alcanza con ser junior
Lo que está ocurriendo no es la eliminación de los puestos de entrada, sino una redefinición profunda de lo que las organizaciones esperan de quienes ocupan esas posiciones.
Hoy, muchas de las tareas que antes servían como puerta de ingreso al mundo laboral pueden resolverse mediante herramientas de inteligencia artificial. Como consecuencia, las empresas buscan colaboradores capaces de aportar valor desde etapas más tempranas de su carrera.
"Estamos viendo un cambio muy fuerte en las expectativas sobre los perfiles junior. Las organizaciones ya no buscan únicamente personas que ejecuten tareas, sino profesionales capaces de interpretar información, utilizar herramientas de IA y resolver problemas. El puesto junior sigue existiendo, pero su definición está cambiando aceleradamente", explica Julián Blausztein, HRBP Manager de Cultura y Desarrollo en Adecco Argentina.
En Argentina, esta tendencia comienza a reflejarse en los procesos de selección. Las compañías muestran una mayor exigencia para posiciones de entrada, solicitan experiencia previa con más frecuencia y valoran especialmente conocimientos vinculados a tecnología, automatización e inteligencia artificial.
La paradoja que preocupa a las empresas
Este fenómeno abre una pregunta incómoda para las organizaciones:
Si cada vez hay menos espacios para que los jóvenes adquieran experiencia, ¿de dónde saldrán los especialistas, gerentes y líderes del futuro?
El propio Foro Económico Mundial advierte que reducir la base de la pirámide de talento puede generar problemas de sucesión, transferencia de conocimiento e innovación en el mediano plazo. Por eso, mientras algunas compañías reducen posiciones iniciales, otras mantienen e incluso fortalecen sus programas de pasantías, trainees y jóvenes profesionales, convencidas de que el desarrollo de talento sigue siendo una inversión estratégica.
El nuevo requisito para conseguir el primer trabajo
Las empresas comienzan a priorizar candidatos capaces de trabajar junto a la inteligencia artificial, interpretar datos, comunicarse con distintos equipos, gestionar problemas complejos y aportar criterio humano allí donde la tecnología todavía no puede reemplazarlo.
"La gran transformación no es tecnológica sino de habilidades. La inteligencia artificial está eliminando muchas tareas, pero no la necesidad de talento. Los jóvenes que logren combinar capacidades digitales con pensamiento crítico, adaptabilidad y habilidades interpersonales serán quienes encuentren más oportunidades en los próximos años", agrega el HRBP Manager de Cultura y Desarrollo en Adecco Argentina
Lejos de desaparecer, el primer empleo está atravesando una reinvención. El desafío para empresas, instituciones educativas y profesionales será adaptarse a un escenario donde la experiencia sigue siendo necesaria, pero las formas de adquirirla están cambiando más rápido que nunca.
Frente a este escenario, contar con partners especializados en mercado laboral y gestión de talento se vuelve clave para las organizaciones que buscan sostener su competitividad y anticiparse a los cambios.