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Región Martes 29 de Mayo de 2018

Y un día volvimos a encontrarnos

PLAZA CLUCELLAS

Agrandar imagen EGRESADOS./ Los exalumnos de la promoción 1969.
EGRESADOS./ Los exalumnos de la promoción 1969.
REDACCION

Por REDACCION

PLAZA CLUCELLAS (Por Darío Bonino). - Quiso el destino que fuera en mayo... el mes de la patria.

Acaso porque en definitiva la Escuela es la que convoca y es justo allí donde comenzó a escribirse esta historia de aprendizaje y amistad.

Mientras escucho música romántica de esa época que resulta ser fuente de inspiración con intérpretes como Angela Carrasco, Camilo Sesto, Miguel Gallardo, Dyango, entre otros.

Imagino también autos estacionados frente a la escuela como Peugeot 404, Torino, Falcon, Dodge GTX, Di Tella 500, Renault 4 L, moto Puma o Gilera, o simplemente bicicletas. Claro, era la de nuestros padres asistiendo a la reunión de cooperadora bregando para que no nos falte nada en el cole.

Cierro los ojos y veo cómo se entrecruzan los empleados que van y vienen del frigorífico y la cristalería, nuestro emblema laboral de la época.

Pero miro a mi alrededor y es esa foto en la que me fijo atentamente y veo rostros sonrientes, atentos, algunos asustados, pero cómplices de la situación.

Aquella tarde de 1969 era soleada porque la sombra sobre la galería con vista al oeste la delata, aunque mi vista un poco gastada ya no alcanza a identificar el nombre del aula de primer grado de la Escuela Fiscal Nº 404 Domingo Faustino Sarmiento, después me cuentan que es la Bernardino Rivadavia.

Y allí estamos los 33 (como los mineros de Chile... ¿qué tiene que ver?). No importa, siempre me gustó asociar circunstancias.

Esos hombres del vecino país sobrevivieron, superaron dificultades, siguieron adelante!!

Y nosotros también, imponiéndonos a dificultades de la vida, aunque algunos ya han quedado en el camino; para ellos el respeto y recuerdo permanente.

Sobrevivimos quizás al desafío que nos plantea el mundo de hoy pero aquí estamos: firmes, con convicciones, sueños, fe, esperanza y nunca perder la alegría de vivir.

Atrás han quedado las horas de clase a veces eternas, los recreos inolvidables, los juegos inocentes, la portera que nos levantaba para tocar la campana de entrada al aula, la libretita con nuestros primeros ahorros, la salida del colegio a veces conflictiva, las reuniones en la casa de un amigo elaborando el friso (¿así se decía?), la formación de acuerdo a la estatura de los alumnos y el silencio abrumador cuando se acercaban la maestra o la directora.

¿Por qué será que uno se acuerda de tantas cosas aunque han pasado cerca de 50 años?

Pero hay una respuesta. Se considera una de las etapas más importantes en nuestra vida, la que te marca, te guía, señala el camino por el que inexorablemente transitarás toda tu vida.

Por eso hoy estamos aquí, porque valoramos, añoramos, nos emocionamos y reconocemos estos años que si bien nunca volverán, jamás nos arrepentiremos de haberlos vivido así.

Solamente podemos decir... gracias a la escuela que nos ha dado tanto!!!





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