“Que la diabetes no imponga límites a tus sueños” fue el mensaje principal que Alexander Zverev transmitió a los 35 niños con diabetes tipo 1 que acudieron hace algunos años a una MasterClass en Madrid, y pudieron jugar en ese momento al tenis bajo las directrices de Alexander, Irina y Mischa Zverev, padres y hermano del alemán que este domingo tocó el cielo con las manos en referencia a su consagración en Roland Garros.
Diagnosticado a los 4 años, los médicos le dijeron a su familia que debido a la demanda física, no podría competir en el alto rendimiento.
Pero Alexander e Irina Zverev, sus padres, se negaron a aceptar el pronóstico y apoyaron a su hijo para que, luego de años de entrenamientos, controles médicos y trabajo duro, ingrese por la puerta grande al circuito más exigente del mundo.
Dejando atrás su etapa como juvenil, en la que alcanzó la cima del ranking y ganó el Australian Open 2014, tuvo una pomposa bienvenida recibiendo el apodo de 'Principito', un mote que lo posicionó como "heredero" de Roger Federer.
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6 - Alexander Zverev est le sixième joueur de l'ère Open à remporter un Grand Chelem après avoir perdu ses trois premières finales. Découvrez les chiffres marquants du jours 📊#RolandGarroshttps://t.co/KkijtRiPej
— Roland-Garros (@rolandgarros) June 7, 2026
Desde entonces, ha ido consolidándose como uno de los mejores en su disciplina ganando numerosos títulos alrededor del planeta, escalando a las primeras ubicaciones del escalafón mundial y luchando por su deseado primer título de Grand Slam.
Mientras se afianzaba como deportista, representando a su país en las competencias internacionales más destacadas como los Juegos Olímpicos o la Copa Davis, una imagen recorría las redes sociales en cada partido: él inyectándose su propia insulina.
En 2023, mientras disputaba un partido en Roland Garros, un juez de silla le prohibió inyectarse al considerarlo "raro". Una medida que rápidamente despertó su enojo marcando un antes y un después en su carrera: "Dicen que se ve raro cuando hago esto en la cancha. Pero no es un comentario muy acertado. Si no lo hago, mi vida correrá peligro".
Desde que eligió contar su historia, se ha convertido en un referente trabajando desde su fundación para apoyar a niños con diabetes y proporcionar medicación a aquellos que padecen la enfermedad en países en desarrollo, y por supuesto, en una inspiración demostrando que, al contrario de lo que pronosticaron en sus inicios, sí es posible desempeñarse como deportista de alto rendimiento teniendo diabetes.
Con información de ESPN Tenis.