Según los registros de CAMMESA, la demanda eléctrica en Argentina descendió notablemente durante el partido.
Una hora antes del encuentro se ubicaba en 22.534 megavatios, bajando a 21.702 megavatios quince minutos antes de comenzar, y sufriendo una caída abrupta durante el primer tiempo hasta un mínimo de 20.047 megavatios.
En el entretiempo se recuperó, alcanzando un pico de 20.619 megavatios, para luego desplomarse en el segundo tiempo hasta los 18.778 megavatios, un consumo similar al de la madrugada.
Finalmente, una hora después de terminado el encuentro, la demanda subió a 19.815 megavatios.
La empresa administradora señaló que cuando juega la Selección Argentina en la Copa Mundial de Fútbol, el masivo seguimiento televisivo altera los hábitos de consumo eléctrico, provocando variaciones bruscas en el SADI que dibujan una evolución característica denominada la W.
Este patrón en la forma de la demanda se debe a la simultaneidad en el comportamiento de millones de personas volcadas a un medio de comunicación (principalmente televidentes) para realizar el seguimiento de los partidos, acentuándose durante días hábiles y en la medida en que la selección avanza a las distintas instancias de la competencia.