Por José Calero
El Gobierno buscará generalizar rápido el uso de la SuperCard, con la
expectativa de que permita revitalizar el consumo, pero el alza
sostenida en los precios de bienes y servicios puede conspirar
contra esa pretensión.
Es que por un lado los 500 productos incluidos en la lista de
precios congelados tiene gusto a poco para el consumo habitual, y
a eso se suma el hecho de que hay faltantes en las góndolas.
Por el otro, la mayoría del resto de los 10.000 productos que
quedaron fuera del "freezer" empezaron a mostrar remarcaciones que
ponen en alerta los bolsillos de los consumidores.
El primer paso para instalar la SuperCard fue dado, pero a un
gran costo para el gobierno, ya que hasta último momento hubo
idas y vueltas sobre si salía o no.
Con el plástico ya lanzado, el secretario de Comercio Interior,
Guillermo Moreno, apunta a que cada familia de bajos ingresos
posea al menos una tarjeta, y que luego se extienda a otros
integrantes, como "adicionales".
Pero la estrategia es que también las clases medias la vayan
incorporando a su abanico de plásticos.
El sistema puede cerrar también por el lado impositivo, y
contribuir a reducir los niveles de evasión en comercios, como los
supermercados chinos, donde se detectaron focos de evasión en
materia de empleo.
Por eso el gobierno ya acordó con las grandes superficies para
que ubiquen stands bien visibles con el fin de entregar la
Supercard en la forma más simplificada posible.
"Queremos que sea la tarjeta número uno de la Argentina", le
dijo Moreno a un grupo de supermercadistas en el Mercado Central.
Los bancos tienen una mirada ambigua sobre este nuevo esquema:
por un lado lo miran de reojo porque puede quitarle clientes, pero
por el otro esperan aprovechar que sectores desacostumbrados a la
bancarización ingresen en el circuito y puedan convertirse en
potenciales usuarios de sus servicios.
El gran riesgo puede venir por el lado de la morosidad: el
tope de compra estará fijado en 3.000 pesos -y 1.000 de
financiación-, pero la masificación del producto puede terminar
provocando un dolor de cabeza al Banco Hipotecario, que será el
emisor.
El gobierno prometió que la tasa de interés que se pagará por
financiar la tarjeta será inferior al 22 por ciento anual, y esto
provocará una firme competencia al resto de las entidades
financieras, que están cobrando más del doble.
La expectativa de revitalización del consumo que despierta la
SuperCard encuentra como obstáculo el alza de precios que se viene
registrando desde el inicio de junio.
Algunos de esos incrementos fueron autorizados por el gobierno,
pero muchos otros vienen siendo aplicados por propia iniciativa de
formadores de precios y supermercadistas.
El temido efecto destape tras lo que los economistas
calificaron como "olla a presión" profundizó los problemas para
los fatigados bolsillos de los consumidores.
El caso de los lácteos es el más impactante: aumentaron hasta
31 por ciento en algunos casos (15% en promedio), y son los que
menos presencia tienen entre los 500 productos congelados, por lo
que los consumidores quedan indefensos ante estos ajustes.
Ni hablar del precio del pan, que directamente no tiene cabida
en la lista de los 500 y ya cotiza por encima de los 20 pesos el
kilo.
Los productos de limpieza no le van en zaga a los lácteos, ya
que se detectaron aumentos que llegan hasta el 27 por ciento.
Además, el kilo de queso de primera calidad ya se cobra 75
pesos en la mayoría de los supermercados, el yogur preferido de
los chicos aumentó 27% y la manteca de primera marca subió 24%.
Antes de hacer una tortilla o un omelet habrá que pensarlo
bien, porque los huevos subieron hasta 32 por ciento.
Productos como el arroz, el café, el pan lacteado, la yerba y
el dulce de leche aumentaron hasta 10 por ciento.
El agua mineral subió 15 por ciento, y los jugos 10%, mientras
que las gaseosas treparon hasta el 18%.
Un relevamiento de la consultora Adecua en locales de Coto y
Disco, en la primera quincena de junio, detectó alzas en yerba
Nobleza Gaucha (36,7%), lentejas (35,7), queso de máquina Sancor
(33,7%) y mayonesa Hellmann’s (29,9%), entre otros.
A mediados de junio la consultora Elypsis había relevado que,
en el último mes, los aumentos en supermercados ya promediaban el
3,3%, y que estaban en proceso de aceleración.
La lista de ajustes es interminable y destroza sin miramientos
los bolsillos de los argentinos, en especial los de los sectores
menos favorecidos, donde el peso de la canasta de alimentos,
bebidas y limpieza es casi el 100% de sus menguados ingresos.
En este escenario, es evidente que la "Era de hielo" llegó a su
fin en la Argentina y a este paso el riesgo es que lo único que
vaya rumbo a congelarse sea el consumo.
Los comentarios de este artículo se encuentran deshabilitados.