Por Redacción
Cuchillos
La nueva platería
argentina
FALCON PICAZO. Hermosa pieza del platero Edgardo Rojas.
En el año 1602, el soldado y poeta Martín del Barco Centenera escribió un
largo poema alegórico a la conquista del Río de la Plata que tituló “Argentina”
palabra que deriva del latín “argentum” y que significa plata. En 1516 Solís
descubrió el gran río al que llamó Mar Dulce y que en 1530 Gaboto bautizó como
Río de la Plata por ser punto de embarque de la plata hacia el viejo mundo.
Pulseras de plata adornaban los brazos de los indígenas que poblaban el
territorio. Plata que llegaba desde el norte. Si bien existía una platería
indígena era muy básica por la falta de herramientas. Los primeros plateros
para decoración de elementos litúrgicos y altares fueron españoles y
portugueses que llegaron en el siglo XVII. Pero seguramente debido a la
abundancia de este noble metal fue extendiéndose su uso a otros elementos de
uso doméstico. Bandejas, tazas, copas, mates, bombillas y luego facones, dagas,
aperos, fustas, espuelas, fueron confeccionándose en plata dando origen a toda
una escuela artística denominada “Platería Criolla” emblema de la sociedad
argentina de la época. Pero los orfebres plateros fueron muriendo y la platería
criolla sólo sobrevivió en la persona de dos o tres orfebres. En la década del
60, Juan José Draghi, uno de los pocos plateros sobrevivientes fundó en San
Antonio de Areco una escuela de platería refundando la platería gauchesca
tradicional. Luego, otros plateros de gran prestigio se comprometieron en este
movimiento fundando sus propias escuelas. Hoy gracias a ellos existen muchos
plateros criollos que continúan con esta artística tradición puramente
argentina.
Sin dudas el centro de la platería argentina es la provincia de Buenos
Aires, pero poco a poco este hermoso oficio va ampliando fronteras hacia otras
provincias, Santa Fe incluida.
Draghi y Pallarols son, sin dudas, los plateros más conocidos pero hay
muchos jóvenes y con gran talento dedicados a este arte criollo: Alberto
Calatrava, Mauricio Betancour, J. Zamudio, Roberto Polvara, Edgardo Rojas,
Federico James y muchísimos más.
Para ilustrar al aficionado podemos comentar que en relación a los cabos de
los cuchillos podemos encontrar aquellos enteros de plata o aquellos en los que
se combina madera, asta de ciervo, marfil u otro material noble con plata. De
las vainas podemos decir que están las enteras de plata y aquellas denominadas
“picazas” que sólo tienen brocal y puntera de plata siendo el resto de cuero
generalmente negro.
Plata y alpaca
La platería criolla
reconoce como material tradicional la plata y como agregado exquisito el oro.
La abundancia de ese material siglos atrás permitió que el criollo usara
enseres de plata. Hoy, si bien los orfebres siguen utilizando plata, debido al
alto costo algunos utilizan Alpaca o plata alemana (aleación de latón, níquel y
zinc). Pero como la picardía criolla es muy grande y visto el interés de muchos
por la platería criolla se ofrecen cuchillos de alpaca fabricados en serie por
método de estampado o cincelados pero sobre una base fija que permite producir
muchos con poca mano de obra. Algunos artesanos plateros ofrecen piezas de
alpaca que alcanzan casi el valor de una de plata ya que el trabajo para
realizarlo es el mismo (sólo difiere el costo del material empleado), pero son
los menos y el aficionado debe tener cuidado al momento de comprar.
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