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Suplemento Aire Libre Lunes 4 de Junio de 2012

PERROS DE CAZA: LA RECUPERACION LUEGO DEL DESGASTE FISICO

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Por firma 1

Una jornada de caza menor -tras las perdices por

ejemplo-dura unas seis horas como mínimo. Esto resulta una prueba muy

exigente para cualquier perro de caza, pero un 

animal bien entrenado debería poder sobrellevarlas sin muestras de

agotamiento extremo. Lo lógico sería que

cuando el cazador advierte signos de gran cansancio debería parar de cazar o en

el mejor de los casos cambiar de perro. Muchas veces sucede que el instinto de

caza es tan fuerte en el perro que aún extenuados continúan cazando. Llegar a

este extremo podría resultar peligroso -hasta fatal- para nuestro compañero

de cacerías.  Si cazamos un día domingo -lo que supone que el

lunes no cazaremos- se le puede exigir un poco más al perro, pero si cazamos

un sábado por la tarde para luego volver a cazar el día siguiente deberemos ser

muy cuidadosos en lo que exigimos al perro ya que a veces no alcanzan a

recuperarse para una nueva jornada de caza. Para que el perro rinda físicamente,

además de tener un entrenamiento adecuado, debe estar bien hidratado. Por ello

cuando salimos a caminar por el campo es importante planificar la caminata

teniendo en cuenta los molinos o aguadas donde el perro pueda beber y mojarse.

Un perro que trabaja bien hidratado tendrá menos problemas musculares, renales

y tardará mucho menos en recuperarse. El perro de caza es casi un superatleta

pero rara vez  tiene el entrenamiento

suficiente como para exigirle todo su potencial. Para que trabaje como un

superatleta y poder exigirlo en consecuencia deberíamos sacar a correr a

nuestro perro, por lo menos 5 días a la semana, dos horas cada día, que es lo

que se entrena un atleta. Esto con la alimentación adecuada nos permitiría

llegar al máximo de ese potencial latente en el animal. Pero, la realidad es

que casi nadie puede dedicar tanto tiempo a su compañero de caza, por eso las

exigencias no deben ser tantas, pese a que el animal demuestre intenciones de

lograrlo. Como decíamos, la rehidratación es muy importante por ello, en la

medida de lo posible debemos proporcionarle el agua suficiente, y lo más limpia

posible para evitar diarreas o vómitos que agotarían aún más al perro.  Sucede a veces que buscando las perdices nos

vamos muy lejos y no encontramos agua en nuestro camino. El perro está muy

cansado por la caminata, el calor o los pastos altos y camina detrás nuestro

con evidentes signos de agotamiento. Para esos casos deberíamos utilizar sales

de rehidratación o diluir en 1

litro de agua limpia el jugo de un limón, una cucharada

sopera de azúcar, una de sal y una de bicarbonato lo que será suficiente. Junto

a ello, una barra de cereal o un caramelo ayudará a la rápida recuperación de

nuestro fiel compañero de caza.

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