Por Redacción
PESCADOR RAFAELINO. William Pussetto con su dorado de la Piedra Mora.
La Piedra Mora (31º 4’38.90” S – 59º 53’ 24.90” W) es una afloración rocosa en el lecho del río Paraná y que tiene una altura tal que estando el río bajo sobresale del agua. Una gran boya señala su presencia y advierte del peligro a los barcos que navegan por la zona ya que cuando el río esta crecido queda apenas oculta por el agua. Respecto de su origen algunos aseguran que es un meteorito ya que no es un tipo de roca común en la región. Para los pescadores, la Piedra Mora es el sitio ideal donde ir a buscar a los grandes Dorados. La piedra forma un accidente en el lecho del río que provoca grandes correderas que sirven de refugio y lugar de caza a los Dorados constituyendo uno de los cinco mejores pesqueros de Dorado del país. Recordemos que en la provincia de Ente Ríos no está vedado el Dorado -
Pedro Pussetto es un lector y aficionado a la pesca que en otras oportunidades nos acercó material. En esta oportunidad nos contaba que al inicio del mes de Marzo se fue a pasar unos días a la localidad Piedras Blancas en Entre Ríos. Piedras Blancas debe su nombre a las canteras de piedra calcárea utilizadas en la fabricación de la cal que luego se utiliza en la construcción. Es un pueblo chico pero con toda la infraestructura (cabañas, servicio de guías, provisión de carnada, casas de pesca) como para brindar muy buena atención al pescador visitante.
Pedro y su familia visitan la zona bastante seguido y, como en otras oportunidades eligieron para hospedarse el complejo de cabañas “los Troncos”.
En una de las tantas salidas de pesca que realizaron decidieron ir a probar suerte a la Piedra Mora. Diego Godoy, propietario de cabañas Los Troncos, Pedro y su hijo William integraron el equipo de pesca. Nos relataba Pedro que ni bien llegaron a la Piedra Mora, anclaron y arrojaron sus aparejos encarnados con morena grande. Ni bien la carnada tocó el agua comenzaron los piques. La llevada franca y violenta no dejaba dudas que lo que peleaba al final de la línea era un Dorado. El cañazo debe ser fuerte y seco para clavar el anzuelo en la dura boca del Dorado. Luego viene la pelea para acerca la pieza hasta la embarcación y levantarla con ayuda del copo de red. Los piques se fueron sucediendo y siempre con piezas de buen tamaño. Pero el que se llevó los laureles fue William Pussetto ya que en un momento el reel chilló con un pique violento. La fuerza que debía hacer para acercar al pez indicaba que no era un Dorado más. Ya cerca de la embarcación el pez mostró todo su esplendor y luego la balanza marcó nueve kilos. Por supuesto el júbilo de William se confundió en un abrazo con su padre y Diego. Ocho Dorados de más de seis kilos sacaron en una sola jornada de pesca dejando claro que, sin dudas, la Piedra Mora no defrauda nunca al pescador.
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