Por Redacción
Relatos de caza
YAGUARETE (PANTHERA ONCA): Los gauchos le llamaban "Tigre".
La Caza del Tigre en 1825 (Francisco Bond Head)
"… Encontraron a un anciano
gaucho cazador con dos mocetones y numerosos perros. Tenía varios caballos
sueltos, en uno de los cuales colgaba una res de guanaco. Había andado buscando leones y estando dos
días entre montañas, pero con poca suerte. El gaucho era un lindo retrato del
viejo aficionado a la caza. Tenía boleadoras atadas a la cintura, cubiertas de
sangre engrumecida. Sus rodillas estaban admirablemente protegidas de los
arbustos por guardamontes de cuero. Montaba un buen caballo, con lazos y
envoltorios atados a los tientos. Así
que nos paramos, lo rodearon los perros que formaban jauría muy rara. Algunos eran muy grandes y otros cuzcos y
todos parecían de diferentes razas; muchos habían sido estropeados por tigres y
leones y varios ostentaban cicatrices honrosas. Sentí realmente muchísimo no
tener tiempo para incorporarme a la cacería que debe haber sido sumamente
interesante.Tan pronto como los perros
sacan de su guarida un león o tigre, lo persiguen hasta que se detiene para
defenderse. Si los perros lo atropellan, el gaucho salta del caballo; y
mientras la fiera pelea con sus enemigos, lo golpea en la cabeza con las
boleadoras; a las cuales puede imprimirse un momentum extraordinario. Si los
perros son tenidos a raya y temen atacar la fiera, el gaucho la enlaza y de
galope la arrastra por el campo mientras los perros se precipitan y la
despedazan”. Nota: Francis Bond Head,
ingeniero militar inglés, fue nombrado en 1825 gerente en la Argentina de la
Río de la Plata Mining Company, una de las dos firmas que por entonces se
constituyeron para explotar la riqueza
del Famatina en minerales preciosos. A su regreso a
Inglaterra publica el libro “Las pampas y los Andes” con sus impresiones del
país.
Simón Carvajal (Jorge Luis Borges)
“
En los campos de Antelo, hacia el noventa mi padre lo trató. Quizá cambiaron unas
parcas palabras olvidadas. No recordaba
de él sino una cosa: el dorso de la oscura mano izquierda cruzado de
zarpazos. En la estancia cada uno
cumplía su destino: este era domador, tropero el otro, aquel tiraba como nadie
el lazo y Simón Carvajal era el tigrero. Si un tigre depredaba las majadas o lo oían bramar en la tiniebla,
Carvajal lo rastreaba por el monte. Iba
con el cuchillo y con los perros. Al fin
daba con él en la espesura. Azuzaba a los perros. La amarilla fiera se abalanzaba sobre el
hombre que agitaba en el brazo izquierdo el poncho, que era escudo y señuelo.
El blanco vientre quedaba expuesto. El animal sentía que el acero le entraba
hasta la muerte. El duelo era fatal y era infinito. Siempre estaba matando al
mismo tigre inmortal. No te asombre demasiado su destino. Es el tuyo y es el
mío, salvo que nuestro tigre tiene formas que cambian sin parar. Se llama el
odio, el amor, el azar, cada momento.
Nota:
El gaucho y aún hoy mucha gente del campo, especialmente en el norte del país y
por la cordillera, llama “león” al puma y “tigre” al yaguareté. Ambos tan
abundantes en una época que llegaban
a asolar los campos de las afueras de Buenos Aires.
Caza: se acerca
la brama
Con la
llegada del mes de marzo, a veces unos días antes, comienza la “brama” del
ciervo colorado (Cervus Elaphus) en los montes pampeanos, o en la falda de la
cordillera andina.
La
brama propiamente dicho es un mugido ronco que emite el ciervo macho durante el
período de celo una vez al año. Para ser un poco más claro, a fines del verano,
comienzo del otoño los ciervos entran en celo. El Ciervo Colorado voltea
sus astas todos los años en septiembre/octubre. Aquí comienza una carrera
contra el tiempo, ya que las hormonas del animal empiezan a trabajar en la creación
de una nueva cornamenta, el tamaño generalmente es todos los años más grande y con
más puntas cuando es joven y está en su plenitud. Luego cuando entra a envejecer la cornamenta
entra en regresión, se engrosa y pierde puntas. Cada año la cornamenta crece blanda y con una
velocidad espectacular, ya que en menos de tres meses alcanza su tamaño final. Aún blandas y con una capa de una felpa que
la recubre llamada velvet, aquí la cuerna está en su apogeo hormonal, en la
base donde están unidas al cráneo están comunicadas por vasos sanguíneos que le
dan vida, en el momento en que está terminada, estos vasos se cierran y dicha
cuerna empieza a osificarse y endurecerse, a mediados de febrero el ciervo está con su cornamenta totalmente terminada pero con felpa. Este velvet tiene una carga hormonal inmensa,
al limpiarse las astas contra las plantas el animal deja marcado su territorio,
aquí el ciervo va a armar su bramadero o territorio de apareamiento. Los primeros días de marzo ya concluyó su
cuerna y está listo para la brama que se da exactamente cuando los días se
empiezan a acortar, las hembras tienen en sus ojos una partículas que detectan
estos cambios lumínicos y entran en celo, el macho olfatea las hormonas que
liberan las hembras y comienza la época de reproducción o celo. Luego de esta
época, la cornamenta va perdiendo solidez en su unión debido a la falta de
irrigación sanguínea y la pierde para empezar un nuevo ciclo. Cada ciervo brama de una manera muy particular y se diferencian unos de otros.
Para muchos cuanto más ronco y largo es el bramido más viejo es el ciervo, pero
a decir verdad esta regla no siempre es de oro, muchas veces en el monte
pampeano está bramando un ronco y cuando llegamos a él es un ejemplar joven.
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