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Suplemento Aire Libre Lunes 25 de Mayo de 2015

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REDACCION

Por REDACCION

Surubíes de arribada


BUENA PESCA. Raúl Paulino con su Surubí de "arribada".


Con la llegada de los primeros fríos los surubíes migran hacia el norte buscando aguas más cálidas. Recuerdo haber leído en alguna oportunidad que llegan a viajar hasta 300 km desde la zona de cría. Cuando se produce esta migración aguas arriba los lugareños dicen que el surubí está de “arribada”. Es un período que puede durar un mes aproximadamente y quien intente pescarlos los debe buscar cerca del río Paraná que es la vía por la cual migran. Dos o tres fines de semanas atrás Raúl Paulino, titular de “Náutica Paulino” de nuestra ciudad, tuvo que entregar una embarcación nueva a un cliente habitué de Cayastá. Tal oportunidad resultó propicia para intentar la pesca del “Toro del Paraná” ya que los guías aseguraban que el pez estaba de arribada y en los riachos cercanos al gran río se podían sacar buenos ejemplares.

El lugar elegido fue un arroyo correntoso entre Helvecia y Cayastá y el plan era salir a eso de las dieciséis horas - ya que había un rato largo de navegación – y probar el pique hasta bien entrada la noche. Una vez en el lugar los aparejos cayeron al agua encarnados con morena grande y mucha ilusión ante los dichos del guía de pesca. Recordemos que la mejor carnada para el surubí es la “Morena” (de 15 a 20 centímetros) un pez con apariencia de anguila que tiene una aleta dorsal que recorre todo su cuerpo y que en estado adulto llega a medir casi un metro y pesar varios kilos. La virtud de la morena es que es un pez con mucha vitalidad y aguanta mucho tiempo viva aún encarnada en un anzuelo grande.

El surubí es un pez cazador y toma con preferencia carnadas vivas. Las anguilas chicas y las coluditas (alevinos de morenas) también son buenas carnadas. Nos cuenta Paulino que desde el momento que llegaron hasta casi la caída del sol no había tenido mas que uno o dos piques de bagres chicos por lo que el panorama no era muy alentador. Con el atardecer llegaron los mosquitos y con los mosquitos el pique. Uno toques muy sutiles en la carnada indicaron la presencia de surubíes. Este pez no toma la carnada de manera franca como un moncholo o el dorado sino que toca dos o tres veces la carnada para luego hacer una corrida con la misma en la punta de su boca (como si la estaría robando) para luego de unos metros tragarla. Es recién en ese momento que se debe efectuar la clavada. Para ello se debe dejar que la línea salga libre del reel permitiendo que el pez escape, luego se traba y se clava.

En un rato todos los integrantes del grupo habían sacado su surubí así que, con el cupo de una pieza por pescador volvieron hacia la costa evitando la odiosa mosquitada. Nos recuerda Paulino que en su negocio de A. del Valle 1330 en estos momentos tiene una gran oferta de kayak’s y piraguones además de lanchas y todo lo necesario para la navegación.


Información del Tiro Federal



Hace quince días en el Tiro Federal de Sunchales, se disputó la 2da fecha del torneo santafesino de tiro de precisión. El rafaelino CARLOS MARINOZZI volvió a ganar en la categoría “Maxitiro” y “Veteranos” y resultó 2º en la competencia general de la disciplina “60 disparos – carabina olímpica tendido”.-

Además la Comisión Directiva informa que continúan a la venta las cortaplumas Victorinox conmemorativas de los 120 años del Tiro Federal Argentino de Rafaela.


Caza menor: la importancia del plomeo


Ya que estamos en plena temporada de caza vale la pena recordar algunos principios básicos de la caza con escopeta.

 En el tiro al vuelo la pieza siempre está en movimiento y obliga al cazador a realizar un tiro instintivo en el que intervienen una serie de factores que se deben ir aprendiendo a conocer y dominar. En primer lugar el cazador debe saber que la carga de plomo del cartucho, en su recorrido por el aire, se alarga y ensancha porque entre perdigón y perdigón el aire no sólo tiende a frenar los proyectiles, sino también a alejarlos unos de otros. Cuanto más pequeños son los perdigones – y por lo tanto de menor peso – más sensibles son a estos dos fenómenos (dispersión a lo largo y lo ancho). Es decir, una carga de perdigones Nº 3 se dispersa menos que una carga de perdigones Nº 7. Hay que añadir que los perdigones están sujetos a enormes presiones y roces entre sí en su recorrido por el cañón de la escopeta y por lo tanto pierden en parte su esfericidad inicial, presentando así planos o caras sobre las que actúa el aire con mayor fuerza. Por ello, sobre la carga de plomo en su recorrido fuera del cañón, actúan fuerzas que tienen una acción dispersora tanto en sentido longitudinal como vertical y horizontal. Para ser mas claro aún, el haz de perdigones en su vuelo hacia la presa tiene la forma de un cono con su vértice hacia el tirador. Es oportuno aclarar este concepto porque cuando se dispara sobre un cartón o chapa se aprecian las huellas de las municiones distribuidas circularmente, los que nos puede hacer creer que las municiones llegan todas al mismo tiempo sobre un blanco móvil, y esto no es cierto. Según se pudo comprobar en filmaciones con cámaras de alta velocidad el largo del cono es aproximadamente una décima parte de la distancia de disparo.

Por ejemplo, una carga de municiones disparada con una escopeta calibre 12 a 35 metros tiene un cono de aproximadamente 3,5 metros de largo. Por supuesto, el ancho del cono varía en función del choque y el taco contenedor utilizado, pero lo que es seguro es que a mayor distancia existe mayor dispersión. Teniendo en cuenta estos factores es aconsejable, cuando se recargan cartuchos, respetar las especificaciones en cuanto a cantidad de pólvora y munición. Es un error muy frecuente creer que si colocamos más pólvora obtendremos un tiro más potente ya que lo único que lograremos es mayor dispersión con cartuchos más “pateadores”. Además las presiones en el interior de la recámara aumentan en proporción geométrica con cada grain de pólvora que se agrega a la carga, y como esto nadie lo puede medir, se torna muy peligroso. Si es cartuchería nueva podemos afirmar que no hay cartuchos malos cuando están respaldados por el nombre de un fabricante conocido. Eso sí, no se debe caer en el error de tratar de corregir los fallos de puntería cambiando cartuchos ya que se entra en un círculo vicioso en el que los fallos aumentan por falta de confianza en si mismo.

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