Por REDACCIÓN
Por Victoria Cardiel
Durante el Ángelus, el Papa León XIV definió el estilo de Dios como aquel que ama revelarse “a los pequeños”, mientras permanece oculto “a los sabios y entendidos”. Según afirmó, estos últimos “están tan llenos de sus propias ideas que no reconocen la presencia de Cristo, el Mesías que visita a su pueblo”.
Al comentar el Evangelio de este domingo, que invita a compartir la alabanza que Jesús eleva al Padre, “Señor del cielo y de la tierra”, el Pontífice advirtió que “la sabiduría humana se convierte entonces en arrogancia y la doctrina degenera en soberbia”.
“La verdadera sabiduría de Dios se revela –continuó el Papa– en la humildad de la carne”, y su enseñanza está dirigida especialmente a quienes atraviesan mayores dificultades.
En este sentido, explicó que acudir a Jesús significa “corresponder a su amor y compartir su vida hasta la Cruz”.
“La entrega de sí mismo por amor es el yugo de Jesús, es decir, la síntesis de su enseñanza, el corazón de su sabiduría, ardiente de caridad hacia todos”, señaló.
Asimismo, aseguró que “como auténtico maestro, Jesús se hace cargo de la humanidad herida por el mal, para cuidar de ella”.
“La sabiduría que Él nos dona es, pues, un anuncio de salvación, y su yugo nos levanta en cada caída”, añadió.
El Papa explicó además que el camino de quienes siguen a Cristo no es “una ascética que mortifica”, sino “una escuela de libertad, que se toma en serio el drama de la historia y siempre ilumina su sentido, sobre todo en los momentos más oscuros”.
De hecho, subrayó que solo en la Cruz de Jesús “se redime el mal: sólo en su pasión nuestro cansancio mortal encuentra consuelo y redención”.
“En la esclavitud, Cristo es liberación. Bajo el azote de la guerra, Cristo es esperanza. En la hora del pecado, Cristo es perdón. Esta es la verdadera sabiduría, es decir, el camino que queremos recorrer juntos, unidos en su nombre como discípulos”, concluyó.