Por REDACCION
SUNCHALES (De nuestra Agencia). - Desde el templo parroquial San Carlos Borromeo fue difundida la Carta a los Cristianos, que lleva la firma de los sacerdotes Fernando, Néstor, Antonio y el Consejo de Pastoral, y cuyo texto reproducimos seguidamente.
"Queridos hermanos de la comunidad parroquial: El canto de alegría que llena el corazón en este tiempo de Pascua nos permite abrazar espiritualmente a Jesús, que vuelve a decirle a toda la Iglesia:"No tengan miedo, yo he vencido". Y cincuenta días después de Pascua, celebramos la solemnidad de Pentecostés, en la que recordamos la manifestación de la potencia del Espíritu Santo, el cual- como viento y como fuego- descendió sobre los Apóstoles reunidos en el Cenáculo y les hizo capaces de predicar con valentía el Evangelio a todo el mundo ( cf Hch 2,1-13). El misterio de Pentecostés, verdadero "bautismo" de la Iglesia,hizo que ella viviera constantemente de la efusión del Espíritu Santo, sin el cual agotaría sus propias fuerzas, como una barca de vela a la que le faltara el viento. No hay por tanto Iglesia sin Pentecostés.
Por eso queremos vivir en espíritu de Fe este tiempo, en el que celebramos el regalo del Espíritu Santo en Pentecostés, y las Fiestas Patronales del "Sagrado Corazón de Jesús" y "Nuestra Señora del Perpetuo Socorro". También la fiesta de la Eucaristía: el "Corpus Christi", regalo y alimento , Jesucristo en el Altar que nos ama y desea con todas sus fuerzas llegar a cada corazón.El Papa Francisco, en su primera carta llamada "La Alegría del Evangelio", nos decía : La primera motivación para evangelizar es el amor de Jesús que hemos recibido, esa experiencia de ser salvados por El que nos mueve a amarlo siempre más. Pero ¿qué amor es ese que no siente la necesidad de hablar del sr amado, de mostrarlo, de hacerlo conocer ? Si no sentimos el intenso deseo de comunicarlo, necesitamos detenernos en oración para pedirle a El que vuelva a cautivarnos. Nos hace falta clamar cada día, pedir su gracia para que nos abra el corazón frío y sacuda nuestra vida tibia y superficial. Puestos ante El con el corazón abierto, dejando que el nos contemple, reconocemos esa mirada de amor que descubrió Natanael el día que Jesús se hizo presente y le dijo:"Cuando estabas debajo de la higuera, te vi"(Jn 1,48).¡Qué dulce es estar frente a un crucifijo, o de rodillas delante del Santísimo, y simplemente ser ante sus ojos!¡Cuánto bien no hace dejar que El vuelva a tocar nuestra existencia y nos lance a comunicar su vida nueva!Para eso urge recobrar el espíritu contemplativo, que nos permita redescubrir cada día que somos depositarios de un bien que humaniza, que ayuda a llevar una vida nueva.No hay nada mejor para transmitir a los demás "(EG 264).
Queremos invitarlos muy cordialmente a participar de estas celebraciones programadas , para reavivar nuestra Fe y nuestra Esperanza en Jesús, que nos amó y entrego´la vida por nosotros.
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