Por REDACCIÓN
COLONIA VIGNAUD, 19 (AICA).-Con el lema "Hagan todo lo que Jesús les diga", muchísimos peregrinos se congregaron el domingo 17 de mayo en la basílica Sagrado Corazón de Jesús y Santuario de María Auxiliadora, Colonia Vignaud (Córdoba), para honrar a la patrona del agro argentino en una de las manifestaciones de fe más importantes de la región.
La Eucaristía fue presidida por el obispo de San Francisco, monseñor Sergio Buenanueva, junto al Padre Inspector Salesiano Julio Boffelli y los presbíteros Daniel Maini, Gabriel Ghione y Esteban Poccioni.
En su homilía, el prelado reflexionó sobre el evangelio de san Mateo, centrándose en el verdadero significado del poder y la autoridad de Cristo resucitado en contraposición a las lógicas del mundo.
El obispo contrastó la declaración de Jesús -"Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra"- con el ejercicio del poder terrenal. "Si fuera la declaración de un poderoso de este mundo, probablemente sentiríamos temor", advirtió Buenanueva, señalando que la experiencia humana asocia el poder al abuso, la arrogancia y la violencia. "El ejercicio abusivo del poder, venga de donde venga, encarece la convivencia, volviéndola insoportable", enfatizó.
En contraposición a esto, monseñor Buenanueva aseguró que las palabras del Señor transmiten paz, consuelo y gozo. "El suyo no es un poder que oprime, sino que libera. Jesús es aquel que venció a la muerte, que lleva en su cuerpo glorificado las heridas del amor sin límites y que nos fortalece con el don de su Espíritu".
En este sentido, recordó el asombro de las multitudes frente a Jesús, quien "enseñaba con autoridad y no como sus escribas".
La mirada de María Auxiliadora y el mandato misionero
Monseñor Buenanueva destacó el papel de la Virgen María como mediadora de ese poder divino: "Cuando el poder de Cristo resucitado pasa por el corazón, los ojos y las manos de María, adquiere una eficacia especial".
Afirmó que los fieles experimentan ese amparo al sentirse en casa, cobijados por la ternura de la Madre.
Al conmemorarse un nuevo aniversario de esta manifestación de fe, recordó: "Hace 83 años que hacemos esta peregrinación. María nos sigue esperando y recibiendo en esta casa. Nos sigue mostrando a su Hijo y diciéndonos: 'Hagan todo lo que Él les diga'".
Finalmente, el obispo subrayó que este mandato misionero exige una clara actitud de cercanía y cuidado hacia los más débiles y vulnerables. "¡No nos dejemos ganar el corazón por la frialdad, el desinterés o el desprecio de los demás, de los pobres y vulnerables! ¡Que la mirada de la Auxiliadora nos serene el alma y disponga nuestras manos para consolar, cuidar y edificar!", concluyó.
Tras la celebración eucarística, se realizó la tradicional Cabalgata de María Auxiliadora hacia el parque Don Bosco, coronando una jornada de profunda oración, agradecimiento y encuentro comunitario.+