Por REDACCION
Luego de aquel famoso “tachazo” de basura en la cabeza al fiscal Guillermo Loyola en plena audiencia -hecho que cobró notoriedad a nivel nacional-, Ramallo fue sentenciado a tres años de cárcel los cuales se sumaron a otra condena que terminó fijada en 20 años de cárcel efectiva, a cumplir, en la Unidad Penitenciaria N°11 de Piñero.
Justamente, en ese establecimiento, es en donde la Justicia sospecha que el muchacho daba las directivas a un engranaje narco criminal conformado por mujeres y hombres de la ciudad cabecera del departamento Castellanos, publicó en la víspera el portal de LT 28 Radio Rafaela.
A JUICIO
Aquella investigación fue elevada a juicio esta semana por el fiscal federal subrogante de Rafaela, Jorge Gustavo Onel, quien dispuso dar por concluida la causa contra Ramallo y enviar el expediente al Tribunal Oral Federal de Santa Fe para su posterior juicio.
La pesquisa alcanza además a otras seis personas identificadas como Carina Soledad C. (21); Yoana Carolina O. (28); Diego Hernán M. (34); Tatiana M.(20); Yasmín R. (19); Cristian Daniel F. (41); Nanci Lorena Z. (42); y Joaquín Ángel B. (30), todos acusados por “comercio de estupefacientes”, un delito que parte de los 4 años de cárcel y que puede llegar hasta los 15 años de condena.
ORIGEN DE LA
INVESTIGACION
El inicio de la investigación tuvo su origen en una causa que se tramitó en la Justicia provincial y que develó, por medio de escuchas telefónicas, cómo Ramallo, mantenía diálogos vinculados a la compra y traslado de drogas cuya base era la ciudad de Rafaela.
Tales escuchas fueron interceptadas luego de que un fiscal del Ministerio Público de la Acusación investigó a dos mujeres que habían sido detenidas en el kilómetro 45 de la ruta provincial 70, el 22 de mayo del 2020, cuando portaban dos armas de fuego (pistolas), a bordo de un remis.
Tras una serie de trabajos de inteligencia los investigadores de la Unidad Investigativa Antinarcóticos I -encargados de la pesquisa- identificaron a una de las principales laderas de Ramallo fuera de la prisión: Carina Soledad C., una joven de tan solo 21 años y la cual quedó registrada en una serie de escuchas. Tal acusación fue ratificada en su momento por el juez federal de instrucción, Reinaldo Rodríguez, que procesó a Carina C. y le endilgó haber sido quien “se encargaba de fraccionar, estirar, comercializar y distribuir la droga a puntos de venta” de Rafaela. Y además se habría encargado de recaudar “las ganancias obtenidas de esa actividad ilícita”, todo ello bajo las órdenes y directivas que le impartía el imputado Ramallo [desde la cárcel].
De hecho, en uno de los audios interceptados, Ramallo le dio una serie de recomendaciones a Carina C. sobre cómo tenía que llevar adelante el negocio narco fuera de la prisión: “Estas vendiendo droga no caramelos, droga”, le dijo “Yiyo”. “Lo hice como vos me dijiste, ó sea le puse 40 gramos de la piola y 60 gramos de creatina y lo mezcle, lo pise en un plato de ahí, y lo estuve pisando, lo estuve pisando, lo pise, lo mezclaba, lo mezclaba…”, le respondió Carina C. al recluso alojado en Piñero.
OTROS PARTICIPES
La elevación a juicio también puso la lupa sobre Joaquín Ángel B., un cuidador de caballos del Hipódromo de Las Flores de Santa Fe, el cual residía en un departamento de Santiago de Chile al 2000 del barrio Roma. El mismo fue imputado como el proveedor de la banda ya que según develó la investigación, la entrega de estupefacientes a la banda de Ramallo era realizada en encuentros que se concretaban en inmediaciones al Hipódromo.
Por último, irán también a debate el resto de los imputados que tuvo la causa, los cuales fueron acusados como los eslabones inferiores de la organización: Cristian Daniel “Kiko” F. acusado de “acopiar y acondicionar” el material estupefaciente que luego se distribuía en los puntos de venta al menudeo de Rafaela; Yoana Carolina O. implicada por haber realizado la comercialización de estupefacientes al menudeo en un domicilio de calle Casarin al 1900 de Rafaela, puesto que allí habría funcionado una “boca de expendio” de la banda.
Mientras que en el caso de Lorena Z., esta mujer se encuentra acusada de haberse encargado de transportar el material estupefaciente y el dinero para el pago del mismo, desde la ciudad de Santa Fe hacia la ciudad de Rafaela por medio de la utilización de vehículo marca Ford, modelo Ecosport.
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