Por REDACCION
En su momento, en la Comisaría 6ª de Frontera se presentó un vecino de 42 años de edad, quien mora en la calle 92 al 400, y comentó que había salido de la casa para hacer un mandado, y que al regresar comprobó que posterior a ser escalado un tapial de 1,80 metros de alto, se había ingresado al predio y cometido un robo.
Entre lo que faltó citó un perro de raza Pitbull de un año de edad, un disco de arado, un par de cajones con envases de cerveza y gaseosa, una mesita de hierro, y una fuente de cemento tipo bacha de baño, que se hallaban en el patio.
UN EXTRAÑO PROCEDER
Posteriormente, acudió nuevamente a la citada sede policíaca, y agregó que sabía dónde se encontraban sus cosas, y quién la había vendido.
Acto seguido, optó por no hacer conocer el nombre del ladrón.
Cuando se lo invitó a que suministre la identidad de dicha persona, a fin de lograr la detención y recupero de lo malhabido, se negó a hacerlo argumentando que no tenía tiempo para perder, y sentenció que iba a recuperar las cosas por su cuenta.
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