Por REDACCION
Mientras algunas estadísticas hablan de mejoría, de reducción del delito y todos esos números que suelen utilizarse adecuadamente para tratar de presentar un escenario mucho mejor que el que diariamente nos ofrece la realidad, o bien buscar disimularlo, las acciones delictivas continúan sucediéndose en la ciudad, especialmente en las calles, donde los motochorros siguen sus andanzas a diestra y siniestra, podría decirse casi sin el menor reparo y un elevado sentido de impunidad pues arrecian en cualquier sitio, incluso en las mismas cercanías de las sedes policiales.
En este caso, el artero ataque a un matrimonio se produjo el jueves poco antes de la medianoche, en cercanías de la esquina de Necochea y Salta, cuando el mismo tras realizar una visita había dejado el automóvil en una cochera cercana y se dirigía al domicilio de calle Belgrano, ocasión en que aparecieron tres individuos en una motocicleta, dos de ellos saltando a la vereda y cercando al matrimonio, arrebatándole el bolso que llevaba la mujer y tratando de quitarle un pequeño portafolio al hombre -donde sólo llevaba algunas fotografías y elementos sin valor-, quien en el forcejeo perdió pie y fue a dar con su cuerpo contra la verja de una vivienda y sufrió una seria herida en su rostro, sobre el mentón.
En cuestión de un par de minutos, los tres delincuentes -muy jóvenes- montaron la motocicleta y se perdieron en la noche. Mientras que el hombre atacado y herido debió concurrir al hospital "Jaime Ferré" donde fue diligentemente atendido, después a formular la denuncia en la Seccional 1a., con el interés de recuperar documentos que portaba la mujer en su bolso y que a veces son arrojados a la vía pública por los malhechores.
El robo en si no fue demasiado, un celular en el bolso lo único de valor, ya que el resto eran tarjetas, documentos de identidad y algunos otros objetos personales, pero en cambio lo que se vive al pasar por una situación de esta naturaleza es difícil de contar. Y también el enorme riesgo físico que se enfrenta, ya que esta vez quedó en esa profunda herida en el rostro -en vías de sanación-, pero todo puede ser muchísimo peor, por ejemplo si los delincuentes están armados o si los golpes son más violentos que en este caso.
La modalidad es habitual. Los motochorros salen de "cacería" y se movilizan por las calles de la ciudad a la búsqueda de potenciales víctimas, en especial aquellas que portan bolsos colgados de sus hombros o algún paquete a la vista. En este caso, y en muchos otros, también.
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