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Policiales Jueves 20 de Septiembre de 2018

Se defendió con un cajón de cervezas ante ladrones

Fue en un kiosko ubicado en 3 de Febrero y Pedro Storero. Los malvivientes ingresaron con casco y cuando estaban por llevarse el dinero, el hijo de la dueña los ahuyentó arrojándoles un cajón de cerveza vacío. "Estoy cansada de la inseguridad", dijo la propietaria a este Medio.

REDACCION

Por REDACCION

El pasado sábado, desde las 20 horas, un local comercial más de nuestra ciudad fue asaltado. Esta vez, a mano armada, dos ladrones ingresaron para llevarse todo con una impunidad que genera escalofríos.

El Kiosco de Marisa está sobre calle 3 de Febrero y Pedro Storero, en barrio 9 de Julio, muy cerca de la escuela Nicolás Avellaneda. Lo atiende la misma familia desde hace 4 años y su dueña asegura "estar muy cansada de la inseguridad".


LO SUCEDIDO

Una empleada está atendiendo en el horario mencionado. Hay un cliente en el local, que en ese preciso instante saca su billetera para pagar lo que va a llevar. En ese momento, ingresan, casi corriendo, dos malvivientes con sus cascos puestos. Tenían cuchillos en sus mano. Uno era oxidado, el otro era un cuchillo de cocina.

Uno recorre el sendero habitual que hacen todos los clientes que van a ese kiosco. El otro, se mete detrás del mostrador, donde está la empleada. 

Todo eso es filmado por las cámaras de seguridad del lugar, que muestran como uno de ellos se pierde, como en el fondo, buscando algo que seguramente se querrá llevar. El otro intenta abalanzarse sobre la caja, cuando en ese momento irrumpe en escena una persona. Es el hijo de Marisa, la dueña del local, que esa noche no le tocaba trabajar. 

El joven entra desaforado en escena y toma, como al pasar, un cajón de cervezas vacío, que estaba en el piso. Con mucha vehemencia se lo lanza al que está detrás del mostrador, al lado del único cliente que hay en el lugar. Le pega, y como que lo espanta, lo aleja. El otro, el que estaba por tomar dinero de la caja, se asusta y sale detrás de su compañero. Ambos, alborotados, asustados, se van. Sólo se llevaron la billetera de ese cliente que intentaba pagar en ese momento. No se llevaron nada más.


"TODOS HABLAN, PERO

NADIE HACE NADA"

En diálogo con LA OPINION, Marisa Rosso, dueña del kiosco, se mostró algo molesta por la poca reacción de la sociedad en general y contó que "convoqué a una reunión con algunos medios de la ciudad para mañana -por hoy-. También llamé a algunos vecinos para empezar a mover un poco esta situación porque de nada sirve que la gente se queje y que después no haga absolutamente nada. Ya una vez junté firmas, hicimos el movimiento, pero se borraron todos. Ahora basta, el barrio 9 de Julio es tierra de nadie, hacen lo que quieren, cuando quieren y así estamos", dijo en primera instancia.

En tanto, cerró diciendo que "yo no voy a parar, ahora voy a empezar a hacer un poco de todo", concluyó.

 

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