Por REDACCION
Contrariamente a todas las estadísticas y pronunciamientos de mejoría que viene dando el ministro de Seguridad de la provincia, Maximiliano Pullaro, en el primer trimestre de este año en la ciudad de Rosario -uno de los sitios más peligrosos no sólo de la Argentina sino del mundo-, la cantidad de homicidios se incrementó un 25% con relación a igual lapso del año anterior.
Se registraron en enero, febrero y marzo 52 crímenes contra los 42 de 2017. Y en el presente mes de abril no parece que la situación cambie, ya que sólo en los primeros 8 días ya hubo 9 homicidios. Al menos una docena de estos hechos están directamente ligados a la guerra narco.
El tope de asesinatos se produjo en 2013 con 264 crímenes y una tasa de 21 por cada 100.000 habitantes, nada menos que el triple de la media nacional. Pero en 2017 con una sensible mejora se cerró el año con 154 homicidios, pero ahora las estadísticas dan cuenta que se ha vuelto a disparar la cantidad de homicidios.
El 86,5% de las víctimas son hombres -45 contra 7 mujeres- y los números reflejan además otro rasgo sensible de la situación: 45 de las 52 víctimas (86,5%) murieron baleadas. La proliferación de armas en la población civil es un problema extendido y visible.
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