Saltar menú de navegación Teclas de acceso rápido
Policiales Martes 7 de Julio de 2026

La investigación por la muerte del instructor de vuelo quedó a cargo del fiscal general de Córdoba

Leandro Andrés Bertazzo, de 42 años, apareció muerto en una zona rural.

Agrandar imagen Bertazzo tenía 42 años.
Bertazzo tenía 42 años. Crédito: FOTO WEB.

La investigación por la muerte del instructor de vuelo Leandro Andrés Bertazzo, quedó en manos del fiscal general Carlos Gonella, a cargo de las fiscalías federales de Córdoba durante la feria judicial.

Conforme a la información del sitio Fiscales, la causa fue remitida por la fiscal de Instrucción, Patricio Baulies, quien se declaró incompetente, luego de haber ordenado la puesta en custodia de la avioneta Cessna 150G.

Además, se indicó que todavía no se presentaron querellantes en el expediente que investiga el deceso del hombre de 42 años, quien cayó desde esa aeronave mientras realizaba una práctica junto a una alumna.

La principal hipótesis que se baraja es que saltó por su propia voluntad, aunque se analizan todas las conjeturas posibles.

El trágico hecho ocurrió este sábado 4 de julio cuando la alumna, cuya identidad no trascendió, dio aviso a las autoridades de que estaba aterrizando el avión luego de que el instructor a cargo se haya caído al vacío.

Luego de intensos rastrillajes se logró dar con el cuerpo del hombre en una zona rural, por lo que de manera inmediata se dio inicio a la investigación pertinente.

Pero, la gran duda que tienen ahora los investigadores es saber qué pasó minutos antes de la caída dentro de la avioneta y si es posible que se haya tratado de un suicidio.

Eduardo Álvarez, dueño de la escuela de vuelo Flying Parrot, en Córdoba, conversó con el diario La Nación y relató que ese sábado recibió un mensaje de una alumna, de 22 años, quien le pedía ayuda después del momento de terror que había padecido.

Según contó, todo comenzó cuando Bertazzo le dijo a la joven, quien sabe pilotear, pero le faltaban horas de vuelo: “Vos sabés lo que tenés que hacer”.

“Una vez que le dijo eso, Leandro se quitó los auriculares, dejó a un lado el celular y abrió la puerta, algo tan difícil de hacer debido a la presión del aire”, relató Álvarez.

Cuando Bertazzo saltó se encontraban a unos 250 metros de altura, lo que le permitió a la joven aterrizar sin mayores dificultades.

El dueño de la escuela contó que ese día no notaron ninguna anomalía en el estado de ánimo del piloto, sino que, todo lo contrario, días antes se lo había visto feliz porque se había postulado para cubrir un puesto en una línea aérea importante.

Aun así, luego del hecho se supo que el hombre había asistido a un instituto neuropsiquiátrico, algo que solo sabía la familia.

En su cuenta de Linkedin, Bertazzo se presentaba como piloto de transporte comercial de primera clase e instructor de vuelo.

Seguí a Diario La Opinión de Rafaela en google newa
Comentarios

Te puede interesar

Teclas de acceso