Por REDACCION
Roberto Martingano, director Médico de la Clínica de la Trinidad, aseguró ayer en juicio oral y público que la periodista Débora Pérez Volpin tenía enfermedades preexistentes, y mencionó "epilepsia", una "amnesia global transitoria" y una "lesión hepática". Así lo declaró en base a decir que seguía la historia clínica de la paciente, que según explicó tuvo dos internaciones en el sanatorio previas a la intervención con desenlace fatal del 6 de febrero de 2018 cuando fue por una endoscopía y murió de un paro cardiorespiratorio. "Tuvo internaciones previas", dijo Martingano y citó una por pérdida de conocimiento en la que le diagnosticaron "epilepsia", y otra por "amnesia global transitoria". Además, dijo que previo a la tercera internación que derivó en la muerte, Débora Pérez Volpin hizo consultas externas y que a la tarde del 6 de febrero se internó afectada por un "fuerte dolor estomacal". "La noche anterior le dieron morfina porque los medicamentos normales no le hacían efecto", declaró el Director Médico, quien afirmó que el dolor abdominal era "tan intenso que no era común y que no calmaban los analgésicos comunes". También dijo que en 2014 Débora Pérez Volpin se había hecho una endoscopía y el diagnóstico fue una "hernia hiatal". Cuando la querella, a través de su abogado Diego Pirota le preguntó si "estaba contraindicada la realización" de la videocolonoscopía ante el cuadro que él expuso de su historia clínica, respondió: "entiendo que no". Además, reconoció que la periodista tuvo un paro cardíaco que "no sabían cómo se había producido" ni tampoco al día de hoy, pese a haber transcurrido 17 meses y con autopsia de por medio. Al día siguiente del fatal desenlace, Martingano recordó que llamó a una reunión a la anestesista Nélida Puente y al endoscopista Diego Bialolenker: "El endoscopista vino con su abogado y la anestesista primero me dijo que estaba fuera de Buenos Aires, y luego me dijo que sus letrados le dijeron de no concurrir". También dio respuestas el Director Médico sobre el endoscopio utilizado y porque la querella considera que el equipo entregado a la Justicia es otro. En ese sentido, recordó que él ordenó precintar el endoscopio y resguardarlo bajo llave, y que tres días más tarde la Justicia secuestró ese mismo equipo: "me dicen que funcionaba bien", apuntó. La querella insistió y dijo que el número de serie del endoscopio estaba borrado a lo que el director afirmó no saber por qué el procesador tenía esa característica. Por otra parte, el segundo cardiólogo que ingresó al quirófano donde falleció la periodista, Diego Cabrera Argaña, declaró que "ni el endoscopista ni la anestesista pudieron explicar por qué ingresó en paro cardíaco".
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