Un insecticida saludable

SUPLEMENTO RURAL 09 de enero Por
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Investigadores de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) desarrollaron un insecticida que es "saludable" para el medio ambiente, ya que utilizan hongos que se encuentran en la naturaleza, informó esa casa de estudios.
Según explicaron, se trata de un producto elaborado por el Laboratorio de Hongos Entomopatógenos del Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (CEPAVE, CONICET-UNLP).
El laboratorio trabaja en el control biológico como una alternativa a los insecticidas tradicionales, utilizando hongos que se encuentran en la naturaleza y pueden causar la muerte de los insectos si penetran y se desarrollan dentro de ellos.
Estos organismos pueden ser muy útiles para poner un freno a ciertas plagas, especialmente aquellas que perjudican a los cultivos, detalló la UNLP.
El CEPAVE desarrolla líneas de investigación para obtener hongos que crecen a partir de plagas de la agricultura y vectores de enfermedades para utilizarlos como agentes de control biológico: esos hongos matan a los insectos y luego pueden ser recuperados y volver a infectar a otros insectos sanos.
Esos organismos viven naturalmente en el ambiente -suelos o agua- y también alojados en los cuerpos de los insectos, causando su muerte en un plazo aproximado de cinco a siete días, con la posibilidad de propagar la enfermedad a otros insectos sanos bajo condiciones favorables de temperatura y humedad.
Ahora apuntan a la producción masiva de hongos para lograr "un formulado que pueda ser usado como alternativa a los insecticidas químicos. Nuestro objetivo final es lograr la transferencia tecnológica a la comunidad y a empresas para su producción y registro", dijo Claudia López Lastra, investigadora del CEPAVE.
Los hongos son un ejemplo de los distintos organismos patógenos de insectos es decir, que los enferman y pueden matarlos, que se estudian en el CEPAVE desde hace más de 20 años.
Algunos de esos organismos se pueden aislar en cultivos y preservar a largo plazo, y es posible realizar pruebas en el laboratorio para demostrar su capacidad insecticida.
Los bioensayos se realizan bajo condiciones controladas de luz, temperatura y humedad con insectos sanos que se crían en el Centro.
El laboratorio sigue varias líneas de investigación en insectos vectores: hongos patógenos de mosquitos y de cucarachas, plagas de agricultura sobre sistemas agrícolas (hortícolas, cereales, soja, yerba mate, frutales) y en arañas y ácaros.
Además, en colaboración con científicos de la UBA, abordaron más recientemente "el estudio del efecto de antimicrobianos y toxinas extraídos a partir de hongos entomopatógenos", contó la investigadora.
López Lastra detalló que se han desarrollado varios proyectos en la línea de hongos patógenos de insectos en los aspectos de taxonomía, biodiversidad y patogenicidad y trabajos de estacionalidad a campo, es decir, "un seguimiento de cómo el hongo va infectando a un insecto a lo largo del tiempo en un determinado lugar".
El CEPAVE, que cuenta con una colección propia de cultivos de hongos patógenos de insectos y de otros artrópodos a fin de preservarlos para estudios actuales y futuros, también ofrece consultoría y servicios a terceros, depósito e intercambio de cepas, certificación e identificación de especies.
La colección es producto de investigaciones propias y cuenta con aproximadamente 400 cepas de unos 20 hongos, que la convierten en una fuente y reservorio genético altamente específico.
Estas líneas se desarrollan con el equipo de investigación del CEPAVE, algunas "en co-participación interdisciplinaria a través de extensión de la UNLP y agricultores" y también "con otros laboratorios del país" y mediante "convenios bilaterales con Brasil, Uruguay, Alemania y Sudáfrica", agregó López Lastra.

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