Cartas de Lectores

Locales 16 de octubre de 2014 Por
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Honrar un acto de amor con más amor

Sr. Director: 

Hace diez años recibimos un regalo.
Una mañana temprano llegaron el milagro del trasplante acompañado del milagro de las segundas oportunidades. Reencontrarse con la vida, a su modo y con sus modos… fue una verdadera ofrenda del cielo para tanta afrenta del destino.
Donar vida es tan maravilloso como saber honrar semejante acto de amor con más amor. Durante estos 3.650 nuevos amaneceres siempre supimos que el compromiso era ir por uno más aunque eso significara quedarnos con uno menos. “Uno más, uno menos” repetía. Siempre estuvo seguro de lo que estaba por delante, no se cansó de vivir cada instante justamente como uno más… y como un tipo más. 
Diez años “de arriba”, guiñados por El de Arriba. Muchos días de sol y otros tantos de hojarasca. Mucho aire libre… casi un empacho de cielo, tierra y campo. Su universo giró cíclicamente por sembradíos y cosechas, y allí se reencontraba a diario y allí lo encontrábamos a diario… Disfrutó, protestó, rió y seguramente hasta lloró. Estuvo vivo… “¡y puta que valió la pena estar vivo!”
Las cartas lo eligieron y le permitieron reencontrarse con amigos y con tantos que merecieron su confianza. Se convirtió en suegro y mejor aún en “abuelo”. Se dio el tremendo gusto de llevar a Francesca de la mano y a Santino en caballito. Viajó con su hijo por el mundo y supo que el orgullo por el otro sienta muy bien, y más aún si es generado por su propia simiente. Navegó con ella, y aprendió de ella el significado de “gran compañera”, de esas que también dan la vida en el pleno sentido del término pero sin que les deje de latir el corazón… o casi. Supieron acompañarse, entenderse, respetarse y claro también a amarse.
Juan, Juancito, Petiso, Papi, Abu… A poco más de un mes de tu “hasta siempre”, sólo nos queda decir esa palabra que sabe a poco frente a tanto recibido. Gracias especialmente por todo lo que nos enseñaste y motivaste con el ejemplo: el respeto a la palabra dada; el honrar la libertad; el valor de la familia; el escuchar siempre el impulso para atrevernos.
“Gracias” también a quienes envolvieron esta década de gratas sorpresas y nos lo regalaron un rato más. Un inacabado gracias a los corazones hermosos de los familiares que en el dolor dijeron “sí donamos”; al Hospital Italiano de Buenos Aires y su gente; al Jefe del Area de Hepatología Dr. Adrián Gadano y en su persona a tantos profesionales y auxiliares con mucho corazón vestido de chaquetilla; al Dr. Carlos D´Intino, su familia, su paciencia y su trato tan humano; al Dr. Roberto Vitaloni y su don de gente; a Alejandro Ingaramo y Graciela, bendiciones para ellos; a las asistentes del Centro Asistencial, una a una; a Francisco que sin saberlo me motivó a escribir estas líneas; a quienes leyéndolas mantienen a mi viejo vivo en el recuerdo… Y por sobre todo: Gracias a quien desde arriba lo está recibiendo y seguramente reencontrando.

Marcos Delfabro
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Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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