El pensamiento...

Información General 01 de octubre de 2014 Por
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El pensamiento es el arma más mortífera que posee el hombre sobre la tierra. El pensamiento lleva al humano mortal por los caminos de su propia destrucción o muerte, y puede arrastrar su historia por los bajos fondos de las acciones más viles, perversas o criminales. Pero el pensamiento, también es capaz de elevar hacia las sublimes alturas celestiales, a toda aquella alma terrena que alimente sus ensueños con mieles de bondad, dulzura, honradez, justicia y equidad. Puede lograr que, quien nutre su mente con ideas nobles y altruistas, transite por los senderos terrenales aureolado y protegido por un nimbo de blanca luz defensora, sin mayores inquietudes y aflicciones, propias de nuestro tránsito por la tierra.
A primera vista y lectura, esto parece fácil: pienso bien, ¡y ya está! Pero entremos a desmenuzar toda esta historia.
Según "gente que sabe", parece ser que unos sesenta mil (si 60.000) pensamientos o ideas distintos pasan por nuestra mente cada veinticuatro horas, y en ese maremagnum de representaciones figurativas, entran a borbotones una tras otra, ideas de todo tipo. Ahora bien, si dejamos que pasen sin prestarle mayor atención, decididamente deberán emigrar en busca de otro cerebro que les permita radicación, crecimiento y fructificación. En cambio, si esa idea encuentra terreno fértil en nuestra mente, si los nutrientes que nosotros le aportamos son fecundos y abundantes, sin ninguna duda que esa semilla gestará frutos, que ineludiblemente marcarán nuestro destino. Si ese pensamiento es bueno la recompensa será favorable a nuestros designios, si es malo, sólo recogeremos dolores y sufrimientos.
Como podemos deducir, la cuestión no es simple e indiferente elegir cuál tipo de ideas permitimos que afiancen su permanencia en nuestro interior, pues nuestro posterior proceder y actuar, será exactamente la transformación de ese pensamiento en hecho real y corpóreo, que a la postre, trazará exactamente nuestro futuro.
Y no hay ser sobre la tierra que no prefiera un futuro venturoso, sereno, feliz, y el cumplimiento de todos sus deseos. Pero... ¿ habremos hecho una correcta elección mental?; los pensamientos que albergaron nuestro interior en alguna época pasada, ¿fueron lo suficientemente nobles y puros, o en algún momento de descuido dejados las puertas mentales abiertas, y subrepticiamente infiltrarnos ideas con las cuales herimos la suceptibilidad, el honor o el patrimonio de algún mortal que (como usted o como yo), sufrió las consecuencias de ese desatino absurdo e insensato?
Y bueno, solemos pensar, ¡ya pasó! Pero no, el hecho en si ya aconteció, pero la propia e inflexible ley de la "causalidad" no olvida... ¡nada ni nunca!, de modo que como comúnmente se dice, "si las hicimos las pagamos". De allí la tremenda importancia de controlar nuestro "estacionamiento interior", no dejando aparcar en nuestra mente ideas nefastas, de odio, rencor y todas esas cosas. Mejor amparar y conservar en nuestro mundo interno ideas positivas. Al fin y al cabo eso es bueno, pues si cumplimos con el control, los beneficiados seremos nosotros mismos, y no tendremos que buscar a quien cargarles la culpa de nuestras propias desdichas, que si o si, son frutos de nuestros errores del pasado.
A esta altura "alea jacta est" (la suerte está echada), pero de aquí en más, ¡ojito con los malos pensamientos!

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