Agua de la vergüenza

Editorial 04 de enero Por
Las argumentaciones utilizadas por ASSA para justificar la falta de agua en nuestra ciudad, cayeron decididamente mal. Rafaela tiene el agua suficiente, pero sus habitantes la malgastan.
No es que Rafaela reciba poca agua, sino que la malgasta. Palabras más, palabras menos, esa es la síntesis de las explicaciones ofrecidas por Sebastián Bonet, titular de la empresa Aguas Santafesinas Sociedad Anónima y por lo tanto mayor responsable de la misma. De más está decir, que los dichos y justificaciones de este funcionario en Rafaela, frente a autoridades, legisladores, dirigentes de instituciones y algunos vecinos que asistieron en carácter de simples afectados, dejó como saldo una sensación realmente amarga. Una verdadera frustración fue la respuesta al tema central de la convocatoria: la escasez de agua durante los veranos en la ciudad, época en que por las altas temperaturas se registra la mayor demanda del vital elemento.
Las argumentaciones de Bonet fueron receptadas primero con sorpresa, y después a medida se iba adentrando en el desarrollo del tema, con indignación. Es que, con tal exposición, responsabilizando a la población de utilizar agua en exceso para justificar la carencia, tenemos un claro indicativo de que no tendremos la más mínima inquietud de parte de la empresa acuífera en tratar de solucionar el problema. 
Pero eso no fue todo, pues también se minimizó el caso de las pérdidas que se registran en la red de distribución de la zona urbana, aunque admitiéndose que sólo en el mes de diciembre se habían recibido 334 denuncias por situaciones de esa naturaleza y que se habían atendido 325, quedando apenas 9 por resolver. Otra vez, la exposición provocó irónicas sonrisas en la audiencia, como resistiéndose a escuchar argumentaciones que se estrellaban contra la realidad que los rafaelinos viven diariamente.
Y como no podía ser de otra manera, también se rechazó que se produjeran pérdidas en la estación de bombeo del acueducto que viene desde Esperanza, en el distrito Nuevo Torino, tal como hizo público LA OPINION luego de recibir reclamos de vecinos que viven en la zona rural donde se producen anegamientos por el agua que surge de la bomba, luego de cada interrupción del suministro de energía eléctrica, que al parecer provoca una alteración en el normal funcionamiento de la misma,  arrojando mayor cantidad de agua al exterior que la que presiona hacia el acueducto. Para ASSA eso es inexistente, según las apreciaciones del funcionario Bonet, desmintiendo así las propias fotografías que este Diario publicó luego de concurrir al lugar cuestionado.
Las argumentaciones del titular de ASSA, parecieron un calco de las usadas por el gobierno nacional por los cortes ocurridos recientemente en la ciudad de Buenos Aires durante la ola de calor, donde se señaló como responsables a todos los demás, exceptuándose del problema. Aquí, algo muy parecido ya que la culpa la tienen los rafaelinos que desperdician el agua, y tratando de buscar más justificaciones, se aludió a la comparación con Esperanza, donde se envía menor cantidad de litros per cápita y "sin embargo no tenemos quejas", con lo cual queda más que claro cuál es la posición de la empresa. Y que la esperanza de poder encontrar alguna clase de comprensión, incluso con pequeñas medidas que alivien el drama que se vive aquí los días en que hay pico de demanda ya que la única e integral solución es el acueducto que vendrá desde Desvío Arijón -obra con la cual existe también una fuerte polémica pues aún habiéndose anunciado casi pomposamente todavía no tiene siquiera un metro de avance-, es una ilusión que se desvanece.
Los suministrados son datos técnicos que están sólo en conocimiento de la empresa, y que aún admitiendo la validez de los mismos, no resisten cuando se enfrentan con la realidad. A Rafaela se envían 373 litros diarios de agua por habitante y a Esperanza 330 y sin embargo aquí no alcanza y en la vecina ciudad de los colonizadores no hay quejas. En principio, y como justificativo, para quienes han quedado durante varios días sin agua al igual que otros que la recibieron casi por goteo, resulta un verdadero absurdo. 
Respecto a la red, calificada como un "colador", se admiten nada menos que 334 denuncias en solamente un mes avalando el deterioro que tiene, pero prestamente se da cuenta de una solución casi inmediata, lo cual tampoco condice con la realidad, ya que muchas de las pérdidas denunciadas por vecinos a los medios dan cuenta de muchas semanas sin ser atendidas.
Sin dudas, el presente del agua en la ciudad, y también el futuro, es un drama que por ahora debemos seguir enfrentando. Tanto con la empresa que nos desatiende, como con el acueducto que se diluye en promesas.

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