La producción porcina contempla el crecimiento

SUPLEMENTO RURAL 09 de enero Por
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Un informe del Ieral plantea los desafíos del sector. Mejorar el nivel productivo y la cuestión impositiva, claves para el desarrollo.
Argentina cuenta con un elevado potencial que le permitiría ser un actor importante en la cadena de carne porcina y derivados a nivel mundial.
Según un documento de trabajo elaborado por los economistas Nicolás Torre y Juan Manuel Garzón, del Ieral de la Fundación Mediterránea, si se aprovechan las oportunidades que se presentan tanto interna como externamente, la producción de carne porcina argentina puede crecer a elevadas tasas durante los próximos años. En los últimos años la cadena porcina muestra una significativa mejora en todos sus macro indicadores.
La reducción del rodeo bovino entre 2007 y 2009 y la caída de la oferta de carne vacuna desde 2010 hasta la fecha abrió una oportunidad única para una mayor incorporación de carne porcina en la dieta de los argentinos. El incremento de los planteles y las inversiones en nuevos establecimientos que se observa en los últimos años es la respuesta a este escenario interno más favorable.
Son 9,8 kilos al año que los argentinos consumen de carne porcina, lo cual representó en 2013 un incremento del 23 por ciento respecto al año anterior.

OPORTUNIDADES
Uno de los desafíos es reducir la dualidad que existe en la cadena, que cuenta con un subcircuito de producción/comercialización que opera con alta productividad y formalidad; y otro subcircuito dominado en general por el establecimiento más pequeños con baja productividad y alta informalidad.
Para superar esta situación se requiere un programa integral de reconversión del sub-circuito de baja productividad. Este programa integral debería contar, entre otras cosas, con asistencia técnica y financiera para establecimientos de producción de pequeña y mediana escala y con la generación de un sistema efectivo de control de aspectos sanitarios, impositivos y previsionales para el universo de empresas. Los mercados de animal en pie y de carne funcionan correctamente en la medida que exista competencia y buena información. Por este motivo es muy importante seguir fortaleciendo los sistemas públicos y privados que informan precios y condiciones generales de venta de los productos.
En materia de política impositiva, son varios cambios que deberían realizarse. Por un lado, unificar el tratamiento del IVA que recibe la cadena porcina con el de la bovina (10,5 por ciento). Por otro, avanzar en la eliminación de los derechos de exportación sobre carnes.
Un poderoso mecanismo de distorsión de precios relativos, que debe ser evitado bajo toda circunstancia, consiste en la intervención del mercado de exportación, mediante cupos y requisitos burocráticos adicionales. Se debe evitar todo tipo de restricción u exigencia sobre las operaciones de comercio exterior de carnes y cualquier cambio abrupto en las reglas de juego de mercado.

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