Entre la tibieza y el furor

Deportes 10 de octubre de 2019 Por
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FOTO NA TERMINARON IGUALADOS. / Alemania y Argentina empataron en el encuentro disputado ayer.
FOTO NA TERMINARON IGUALADOS. / Alemania y Argentina empataron en el encuentro disputado ayer.

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Pocos duelos entre seleccionados, están acompañados de una historia tan nutritiva para el fútbol de estos tiempos: es necesario hablar de antecedentes más contemporáneos y que en muchos casos, marcaron la vida deportiva de jugadores, entrenadores y porque no, también de muchos aficionados en las últimas décadas.
A juzgar por los partidos disputados entre Argentina y Alemania, con el aditamento de las instancias en las cuales se presentaron, pocas dudas quedan que se trata de un clásico difícil de parangonar. 3 finales de Copa del Mundo desde el ´86 para acá y un par de eliminaciones en cuartos de final, en otros torneos de esa categoría, acreditan esa calificación.
Claro que el partido de ayer, no tuvo semejanzas con aquellos imborrables y en general, amargos momentos para nuestra selección (4 derrotas y una victoria en los últimos mundiales); esta es una etapa de preparación a la que ambos entrenadores, le agregan una renovación impostergable de nombres y objetivos, aunque, cuando se enfrentan estos colores, las formalidades se vuelven a presentar, en tributo a esas rivalidades que describíamos desde lo estadístico y nadie quiere ser partener ni resignarse a la superioridad del otro.
Por todo eso y a pesar de las ausencias en ambos equipos, el partido tuvo la intensidad y la vibración que el perfil de los jugadores, nos anticipaban y acaso por ello, el primer tiempo, desde el resultado y también desde el trámite de juego, fue un reflejo de una superioridad, no tan pronosticada.
El equipo de Scaloni, que se paro con cierto desparpajo en los primeros instantes del partido, con confianza y buena presión, padeció acto seguido un cimbronazo, que lo dejó perplejo y escasas respuestas.
En apenas 15 minutos, Alemania, obligó a Marchesín a una tapada providencial, le marcó dos goles y hasta el travesaño “debió interceder” para que esa brecha en el resultado, no se ampliara hacia el bochorno.
Imparable Serge Gnabry, el delantero del Bayern Múnich y Kai Havertz, volante externo del Leverkusen, que anotaron esos goles en solo 5 minutos, desnudaron fragilidades colectivas, para nada subsanadas y que ambientaron, consecuencias mas graves, para un equipo, que a pesar de disponer de la tenencia del balón, mayor tiempo que su rival, solo inquietó con un tiro externo de De Paul que devolvió el caño derecho de Ter Stegen, cuando esas aspiraciones, ya se habían tornado esporádicas y controlables para un rival inmutable.
La primera mitad expiró en medio de un panorama oscuro y poco promisorio, ya que el plan de Scaloni, no tuvo incidencia ofensiva clara y tampoco, logró firmeza sin el balón, dejando una imagen pobre, donde lo vulnerable, fue un factor común inesperado. Hasta antes de esta presentación, el entrenador había formado equipos mas equilibrados, con recaudos vinculados a la talla de los adversarios, criterio que no repitió, concentrando todas sus expectativas, en probar jugadores y sistemas, sin apelación alguna, al poderío del rival.

GOLPE DE TIMON

El segundo tiempo mostró la lógica rebeldía de un equipo herido y con algunas modificaciones, para intentar revertir la imposición de los alemanes; Lucas Ocampos, jugador del Marsella hace un par de temporadas y Marcos Acuña, fortalecieron ese medio campo desmantelado, recurso que le acercó un mayor volumen de juego.
El partido se tornó más parejo, pero el equipo albiceleste no lograba ser profundo, hasta que Scaloni, mandó a jugar a Lucas Alario para duplicar esa oferta en el área y el ex River, a los ´20, después de un perfecto envío desde la derecha del Huevo Acuña, metió un cabezazo certero y puso a los albicelestes en partido.
Las cosas en el campo de juego habían cambiado evidentemente y si bien Marchesin estuvo correcto en abortar algún contragolpe, Argentina lo acorraló con otra decisión y otros recursos.
El final fue otra muestra de los cambios emocionales que solo se pueden observar en este deporte y ese empate que se palpitaba, se materializó a 5 minutos del final después de otra estupenda gestión de Alario, clave en la esta remontada, liderando otro ataque frontal, abrió caminos en el área de los alemanes, para que Ocampos, debutante en el equipo argentino, lo empatara con un remate de derecha, que no pudo resistir el arquero del Barcelona.
Quedo tiempo para un agónico intento de hacer historia, ganando un partido, que en la primera parte no solo fue adverso, sino difícil de sobrellevar para el combinado nacional, pero todo quedo en una igualdad, que puede considerarse, ajustada a los hechos.
El domingo Argentina jugará frente a Ecuador para terminar estos compromisos de la ventana FIFA de octubre y parte de este paisaje se repetirá en nombres, es deseable que Scaloni, de buenos reflejos para los cambios ante Alemania, los tenga para la formación inicial.

La síntesis y formaciones del partido:

Alemania: Marc-André Ter Stegen; Lukas Klostermann, Nicklas Stark, Niklas Süle, Marcel Halstenberg; Joshua Kimmich, Emre Can, Julian Brandt (66m Nadiem Amiri); Serge Gnabry (71m Suat Serdar), Kai Havertz (83m Rudy), Luca Waldschmidt. DT: Joachim Löw.

Argentina: Agustín Marchesin; Juan Foyth, Nicolás Otamendi, Marcos Rojo (46m Acuña), Nicolás Tagliafico; Rodrigo De Paul (90m Guido Rodríguez), Leandro Paredes, Roberto Pereyra (75m Saravia); Paulo Dybala (61m Alario), Lautaro Martínez y Ángel Correa (46m Lucas Ocampos).
DT: Lionel Scaloni.

Goles en el primer tiempo: 15m Gnarbry (AL), 21m Havertz (AL).
Gol en el segundo tiempo: 20m Alario (AR), 40m Ocampos (AR).

Estadio: Signal Park (Dortmund).
Arbitro: Clément Turpin (Francia).

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