Homenaje a 50 años de la victoria de Jorge Ternengo y la Peña RUEDA

Deportes 07 de octubre de 2019 Por
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FOTOS NICOLAS ALBERA TERNENGO. Junto a integrantes, colaboradores y allegados a la Peña RUEDA.  RECONOCIMIENTO. El "Nene" Ternengo, con Adrián Steinaker y Sergio Toledo.
FOTOS NICOLAS ALBERA TERNENGO. Junto a integrantes, colaboradores y allegados a la Peña RUEDA. RECONOCIMIENTO. El "Nene" Ternengo, con Adrián Steinaker y Sergio Toledo.
El pasado 7 de septiembre se cumplieron nada menos que 50 años de una de las más relevantes conquistas del automovilismo deportivo rafaelino. Aquel lejano domingo de 1969, en el óvalo pavimentado del autódromo "Ciudad de Rafaela" un piloto y un equipo local, se adjudicaban las "500 Millas Argentinas", una de las competencias más prestigiosas en el historial de nuestro país.
Jorge Juan Ternengo, con el Bravi Tornado atendido por los integrantes de una agrupación que marcó una época, no solamente en el orden local, sino también nacional, se bañó de gloria, al obtener la victoria más importante de su notable trayectoria en el deporte motor.
Aquel monoposto, atendido en el legendario taller que la Peña RUEDA poseía desde su creación, en 1966, en la esquina de General Paz y Triunvirato, con el número 11 pintado sobre una carrocería en la que predominaba el verde inglés, completó la exigencia de más de ochocientos kilómetros con una autoridad que de ninguna manera sorprendió, para concederle a esta ciudad un triunfo épico.
Es que desde su primera carrera, en el año de su nacimiento, la Peña RUEDA, había puesto la vara bien alta, con un segundo lugar. La Maserati, al mando de Eduardo Copello, le regaló una alegría inmensa a quienes habían asumido, ese año, el desafío de competir en el flamante óvalo pavimentado.
Un año más tarde volvieron a quedarse en los umbrales de la victoria, con otro segundo puesto, en esa ocasión, ya con el Bravi y con el piloto rafaelino Omar Almeida.
Con la misma dupla, Almeida - Bravi, fueron séptimos en 1968, pero tomaron impulso a partir de ese momento, con la incorporación de Jorge Ternengo, que se sumó al proyecto de la agrupación para subirse al auto fabricado por Jerry a partir de 1969.
Fue el gran año. El de la conquista del triunfo en las "500 Millas Argentinas" y de la obtención del campeonato de la Mecánica Argentina Fórmula 1.
Para festejar aquella consagración, el pasado viernes, en las instalaciones del Club de Automóviles Antiguos de Rafaela, fueron convocados el piloto Jorge Juan Ternengo y los integrantes de la Peña RUEDA.
Se fueron renovando las emociones a lo largo de una noche especial, en la que el "Nene" y Rodolfo Gieco, preparador de aquella exitosa máquina, fueron los principales destinatarios del merecido reconocimiento de parte de quienes han compartido ese grato momento.
Hubo entrega de presentes y distinciones, entre otros, por parte de Ives Long (Long y Alpes Automotores), Graciela Acastello (Crucetas ETMA) y Sergio Toledo (Museo Bucci de Zenón Pereyra), para Jorge Ternengo.
También se llevaron sus recuerdos, por la Peña RUEDA, la señora de Otmar Acastello, Rodolfo Gieco y Ricardo Rivolta.
Pero, indudablemente, la mayor emoción se vivió cuando Adrián Steinaker, el presidente del CAAR, acompañado por Rubén Yost, le hizo entrega al "Nene" de una copia de la resolución, mediante la cual esa institución lo ha declarado "Socio Honorario".
En el transcurso de la noche hubo sorpresas, como las presencias de Alberto Rigoni y Néstor Gramaglia. "Beto", con un permiso especial, quiso estar con Ternengo, como lo hizo tantas veces en su función de acompañante en el TC. "Quito", viajó desde la ciudad rionegrina de General Roca, en la que reside, para volver a estar cerca del "Nene".
También asistieron los pilotos rafaelinos René Zanatta, Nicolás González y el esperancino Jorge Balangione, quien también corrió en la MAF1 el Bravi de la Peña RUEDA.
Además, en una pantalla, se proyectaron fotografías y un video de la carrera realizada en el autódromo local en 1969, con la victoria de Ternengo ante su gente en las siempre añoradas "500 Millas Argentinas".
Se vivió, en definitiva, una noche plena de emociones, en la que afloraron los recuerdos y las anécdotas de aquella verdadera epopeya, ocurrida hace medio siglo, felizmente, con sus protagonistas ocupando el centro de la escena. VHF

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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