Editorial

La Palabra 05 de octubre de 2019 Por
Como si nada

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Porque nació en un ambiente donde el paisaje eran telones o escenografía. Porque ir a la escuela por la mañana significaba ver a sus padres dormir por el trasnoche de sus trabajos. Porque la elección de seguir ese camino del arte era suplir otra actividad que le iba a exigir la disciplina que no disponía. Porque sí. Porque ése era el destino. Porque subir a las tablas cada noche es un desafío pero también una satisfacción. Porque desde donde fuera sus padres lo bendicen. Porque desde atrás de bambalinas, su hija los espera.

Raúl Alberto Vigini

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