No enojemos al manso

Notas de Opinión 02 de octubre de 2019 Por
El contrato social argentino viene consagrando desigualdad, diferencias, inequidades, empobrecimiento, división, inseguridad y violencia, todo lo cual pone en evidencia la ausencia de política.
Por Roberto Fermín Bertossi *

¿Se puede continuar ignorando el latente rugido de los mansos que podría estar germinando a partir de sus vanos esfuerzos sostenidos, de sus sacrificios inútiles, de sus absurdas carencias, de sus viles postergaciones, denigraciones y humillaciones? ¿Se debe proseguir subestimando a hombres y mujeres dóciles que aún cuando poco y nada esperaban de la ´casta política´, la misma logró, otra vez, decepcionarlos?
La inejecutoriedad del contrato social argentino, viene consagrando desigualdad, diferencias, inequidades, empobrecimiento, división, inseguridad y violencia, todo lo cual pone en evidencia la ausencia de política. Baste con conocer entre nosotros el puñadito de ganadores y contrastarla con la decena de millones de perdedores en los últimos años.
Entre estos últimos debemos señalar, con toda urgencia y prioritariamente, a nuestros jubilados ordinarios, a nuestros esforzados maestros y médicos rurales, a nuestras pymes, a nuestros operarios y empleados: domésticas, rurales, etc., a nuestras enfermeras y agentes del orden, a nuestros docentes y profesores universitarios, a los investigadores en ciencia y tecnología, a nuestros aborígenes y campesinos, a nuestros excombatientes, etc. etc.
Nuestra casta política, legislativa (¿día no trabajado es día no cobrado?), judicial, empresarial y sindical argentina, con todo nepotismo e intergeneracionalmente, accedió e incrementó obscenamente privilegios, confort y hasta hedonismos escandalosos, completamente alejados de la realidad del argentino descalzo, y todo eso, desde una actitud servil o cómplice con la élite de insaciables intereses (vg., bancos y empresas financieras, eléctricas, petroleras, gasíferas, minería, petroquímica, rutas y peajes, etc.), en tanto el manso pueblo argentino solamente debe continuar padeciendo otra defraudación institucional por flagrante incumplimiento de su magno contrato social.
Lo absurdo, contra fáctico e incoherente de nuestra voluntarista constitución nacional como de los sucesivos presupuestos nacionales y provinciales consiste en que, “oximorónicamente”, en su cumplimiento y ejecución se combinaron y autorizaron palabras, hechos, contratos e interpretaciones “fácticamente” contrapuestos; lo cual explica y predice cada “pésima praxis constitucional y presupuestaria, vernácula”.
Respecto de tan magno desbarajuste y desbaratamiento de derechos adquiridos, baste subrayar solamente un par de defraudaciones decepcionantes: 1) Una enrevesada y elefantiásica presión tributaria que largamente contrasta cínicamente con la exigua contraprestación de bienes, servicios y satisfacción de necesidades comunes, singularmente en los segmentos más carenciados, vulnerables indigentes; 2) Un federalismo teórico aplastado por el práctico imperio unitario secular.
Elocuentemente la peor realidad nacional nos sumergió en todo desconcierto y perplejidad. Inaceptables “desaciertos” de una corrupta e incapaz casta política, han perjudicado, cuasi irremontablemente en el corto y mediano plazo, a una inmensa mayoría de ciudadanos y “ciudadanías” Estamos atrapados en un laberinto socioeconómico que amenaza ´in crescendo´ al ordenamiento jurídico-político, del cual en los hechos, como comunidad organizada, efectivamente no disponemos en términos de bien común, fin y límite de todo Estado en cuanto tal.
Después del “palazo” de las PASO, cada nuevo exceso de optimismo o anuncio desde la Casa Rosada en pro de atemperar semejante crisis, rápidamente queda diluido antes de su efectiva operatividad. Sin ir más lejos, el anuncio para la reducción del IVA en el precio de alimentos de primera necesidad, es incomprobable en góndola, ello por carecer el consumidor de la información imprescindible para verificar el real cumplimiento de dicha reducción, dado que al no discriminarse tal tributo, otra vez todo queda sujeto a la aceptación resignada de lo presentado u ofrecido. Otro despropósito fue el reciente otorgamiento por decreto de un ´bono´ de $5.000 (con tufillo electoral) que tampoco es bono, sino otra engañifa disfrazada de decisión arbitraria e inconsulta.
Por su parte, la tremenda inflación que generaron sucesivas devaluaciones, impactó nefastamente no solo en incrementos exorbitantes de precios y tarifas de bienes y servicios de primera necesidad, sino en la pérdida de poder adquisitivo del salario, en la paralización de la capacidad productiva instalada, en más desocupación y recesión, en la renuencia a invertir o liquidar derechos de exportación, como en todos los demás indicativos o índices económicos y sociales.

“IN-CIUDADANÍA”
Cuando crecen exponencialmente las protestas, los piquetes, los acampes con cortes de rutas, calles y avenidas interrumpiendo por la fuerza toda actividad regular, pública y privada; entonces el vano temporal electoral constitucional hasta octubre y/o diciembre próximos, podría ser demasiado extenso y riesgoso cuando el funcionamiento estatal, republicano y la propia democracia vienen “cojeando asistidos por apósitos ortopédicos”, habiendo extraviado su intrínseca eficacia, oportunidad e intensidad, ello en términos de una básica e imprescindible cultura de satisfacción para millones de argentinos frustrados, hambreados e insatisfechos, (La pobreza subió a 35,4% y afecta a 14,4 millones de argentinos). 
Preconclusivamente, tanta improvisación, incompetencias, excesos de optimismos (con lo ajeno); tanto “verso” y voluntarismos, nos centrifugaron en el peor escenario nacional sumergiéndolo en una masiva incertidumbre, en el cual todos reclaman pero el gobierno nacional claramente se quedó sin respuesta, peor aún, sin confianza y sin crédito mundial conforme resolvió el FMI al postergar el desembolso de los 5.400 millones de dólares hasta tanto conocer los resultados eleccionarios definitivos, no obstante el patético clamor del actual presidente al repetir cual letanía, que Argentina había cumplido con toda condicionalidad, que había hecho todos los deberes que natural y obviamente aquél le impusiera.
Sin embargo y aún ante todo ello, la sociedad de los ciudadanos mansos debe conservar la calma para no agotar su menguada paciencia ni sucumbir ante la siempre reprochable anarquía, caldo de cultivo de enfrentamientos fratricidas, caos y arrepentimientos tardíos.
Finalmente, mal podríamos omitir advertir que si se continúa fastidiando, denigrando, mancillando y enojando al manso (¡Let it be!), mucho podemos arrepentirnos y perjudicarnos porque, al fin y al cabo, ¡toda paciencia tiene su límite! El supuesto dilema de no dejar ser a los mansos o enterarnos de su enojo, es mucho más que una cavilación, mucho menos que una conjetura.
Ojalá entonces lleguemos a consumar nuestros procesos eleccionarios constitucionales, ojalá lleguemos bien, constitucionalmente, pero también, ojalá, nunca para otro “más de lo mismo” ni qué decir, para un amenazante “más de menos”.

(*) Investigador Cijs / UNC - Experto CoNEAU / Cooperativismo

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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