En busca de… Néstor Fabián, cantor

La Palabra 28 de septiembre de 2019 Por
Tangos continuados Mientras transita sus ocho décadas de vida, celebra mucho más de medio siglo de canto propio. El que comenzó a plasmar en las serenatas del barrio de San Telmo que lo vio nacer. Llegaron las pruebas, los grandes directores, las orquestas de prestigio. Y lo demás se fue dando naturalmente a la par de una vida familiar que supo cimentar con su compañera Violeta Rivas, y la llegada de su hija Analía. Sigue cantando mientras llegan los reconocimientos y permanecen los afectos de quienes lo conocen. En esta charla de café le cuenta a LA PALABRA su camino artístico.
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1 / 3 - archivo Néstor Fabián - Permanencia: Con un tango en su voz sigue ofreciendo sus versiones

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LP - ¿De dónde surge el nombre artístico?

N.F. - Violeta me decía José, mi verdadero nombre. Pero cuando tenía doce años estuve en Mar de Ajó y veía que a un señor le decían Fabián, y me llamaba la atención porque tenía un caballo malacara que no tenía riendas ni nada, y lo seguía al tipo por todas partes. Cuando doy la prueba con Mariano Mores, y me llevó Norberto Aroldi que me conocía de las cantinas de La Boca, yo cantaba en El Rey del Chupín. Y al lado estaba Quinquela Martín. En una oportunidad cuando yo ya tenía un poco de trascendencia, lo llevo a Troilo, y fuimos a verlo a Quinquela a la escuela donde él vivía.Conversamos sobre que el verdadero Caminito está en Olta, provincia de La Rioja, donde se inspiró el poeta. Cuando iba el turismo a la escuela de Quinquela y le pedían un autógrafo, él no los daba, sino que cortaba un papel de diario en cuatro, le impregnaba con una espátula los colores, se lo obsequiaba al turista y el turista le daba dólares en agradecimiento. Pero nunca les hablaba de Caminito porque si le contaba la verdad decía que no iba a ir nadie más ahí. Volviendo a Aroldi que me llevó a Mores, me llama para estar frente al viejo Canal Siete de Viamonte y Alem, a través del productor Leonardo Barujel, que vaya el sábado con smoking para el programa Luces de Buenos Aires. Voy, y tenía seis cantantes en ese entonces, pero todos fuera del país. Cuando doy la prueba me pregunta mi nombre. Le digo: José Cotelo. “Pero no es un nombre tanguero”, me respondió. Bueno, me llamo Fabián, le dije. “¿Fabián qué?” me retrucó. Fabián como si fuese apellido le dije. Y a un amigo que me acompañaba le pregunté: ¿Cómo se llama tu nene? “Néstor”. Me llamo Néstor Fabián le confirmé. Entonces cuando voy a cantar, lo hice con un bolero, La noche de mi amor, y me acompañó en piano Martín Darré, arreglador de Mores y de Héctor y su jazz. Un ser maravilloso, a mí me ayudaron todos y tengo que ser agradecido. No puedo decir otra cosa. El tenía como seis cantantes: Sergio Cansino, un señor tenor chileno, su hermano Enrique Lucero, Rodolfo Galé, Carlos Acuña, Horacio Deval, pero no tenía a nadie ese día. Era para cantar un tema. Pasa el tiempo y aparece El Show de CAP en televisión, que tenía un elenco imbatible. El bandoneonista de Mariano Mores era Leopoldo Federico, Enrique Mario Francini en violín.También estaban en ese entonces El Show de Andy Russell, El Show de Antonio Prieto. Cuando lo llaman a Mariano a Canal Trece para que acompañe a Hugo del Carril, él dijo que tenía su cantor, y era Néstor Fabián. Al cuarto programa Del Carril se enfermó por el cigarrillo, y tuve que cantar el repertorio de Hugo. Y ahí me puse nervioso porque eran cinco temas en una hora y media. Cuando al otro día salí a la calle la gente me paraba porque tenía audiencia total. Y había televisores en los bares. Hoy también la gente joven escucha tango, pero se escucha de otra forma.

LP - ¿Cómo se protege la voz para llegar a esta edad y seguir cantando?

N.F. - Estando en Rosario porque hacía muchos recitales, en una oportunidad me quedo afónico. Voy a un especialista recomendado que me dijo: “yo este problema se lo voy a solucionar, pero esto una sola vez y nunca más, ¿estamos?, ¿me comprendió?, hoy usted va a cantar”. Y me dio Cronodose, y era un violín a la noche, un fenómeno. Pero muchos lo hacen habitualmente y eso les termina perjudicando las cuerdas vocales.

LP - ¿Tomó clases de canto?

N.F. - Fui de tres personas. Y en las tres duré un día. Uno daba clases grupales con todos los registros y sexos juntos. No me gustó. Otro mientras cantaba tenía que gesticular exageradamente, y su mejor alumno se llamaba Armando Paredes un bolerista que lo hacía así en público. El último decía que era bajo del Colón. Entonces me arreglaba como podía.  Siempre tuve felizmente la potencia de mi mamá y la calidez de mi papá. Y siempre tuve la suerte de hacerlo donde había buen sonido. Canté con Mariano Mores donde había que empujar esa orquesta, y ahí siempre había buen equipo, porque era un tren que me estaba acorralando, y en cualquier momento me llevaba por delante. Y con el tiempo llevaba mi sonido. Canto todo el día si es posible, y no tengo ningún problema. Pero también hay que saber que una cosa es cantar a las diez de la noche y otra cantar a las tres de la mañana cuando hacíamos cabaret. Yo hice cabaret con todos. Yo hacía uno y Floreal Ruíz hacía tres para ganar lo que ganaba yo. Yo cantaba primero que ellos, con Alberto Morán, Alberto Casal, Floreal, y era ganador, tenía mi pintita, pero cuando anunciaban a Floreal y empezaba con “Mina que fue en otros tiempos…” a la mierda Néstor Fabián. Cuando en Córdoba canto primero, todas las chicas enloquecidas conmigo, pero cuando entra Alberto Morán y dice: “Llevo como abrojito prendido…” otra vez me pasó por arriba.

LP - Un balance de la vida dedicada al canto…

N.F. - Es importante porque el treinta de noviembre cumplo ochenta y un años. Y tengo compañeros que lamentablemente tienen que hacer varios boliches a la noche, a cualquier hora. Soy un agradecido de la vida, de una compañera como Violeta Rivas que la extraño horrores, y cada noche me paro para saludarla. Dios me premió con ella y con cincuenta y un años de matrimonio, tengo mi nietita que es adoración que tengo por ella y me dice que soy el mejor abuelo del mundo, como todas las nietas. Tengo mi hija que es fuera de serie, que también canta y tiene oído absoluto, pero no quiere cantar y dice: “dos en la familia ya es mucho”.

LP - Algo más que desee agregar.

N.F. - Gracias por tu atención, que te hayas acercado hasta aquí. Muy amable.

por Raúl Vigini

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