El día después de mañana

Notas de Opinión 22 de septiembre de 2019 Por
El desempeño electoral de Fernández, el dirigente que en 2015 decía que su actual compañera de fórmula, Cristina Kirchner, tenía una "enorme distorsión" de la realidad, forzó al macrismo a empezar a imaginarse fuera del Poder tanto en la Nación como en la provincia de Buenos Aires.

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Han comenzado a abrir el paraguas en el oficialismo cuando restan un mes y una semana para las elecciones presidenciales del próximo 27 de octubre, tomando en cuenta la firme posibilidad de que Alberto Fernández resulte vencedor en esos comicios.
Más allá de haber lanzado la campaña "Sí, se puede", con una suerte de "caravana de la esperanza" que está previsto que recorra el país en busca de adhesiones para tratar de forzar un balotaje - es decir, evitar una derrota en primera vuelta-, en el seno del Gobierno algunos dirigentes ya han comenzado a pensar en cómo sería esa era "post-Macri".
Así trascendió en las últimas horas y es lógico, por cierto, considerando el resultado de recientes encuestas que señalan que el postulante del Frente de Todos, Fernández, confirmaría en octubre la victoria obtenida en las PASO del 11 de agosto y obtendría en las urnas el respaldo necesario para convertirse en nuevo Presidente de la Nación.
El desempeño electoral de Fernández -el dirigente que en 2015 decía que su actual compañera de fórmula, Cristina Kirchner, tenía una "enorme distorsión" de la realidad- forzó al macrismo a empezar a imaginarse fuera del Poder tanto en la Nación como en la provincia de Buenos Aires.
Tras cuatro años de gestión y habiendo pagado un alto costo en las primarias por sus políticas de ajuste, el Gobierno que lidera Mauricio Macri, si bien se aferra a una quimera, entendió que tenía que barajar y dar de nuevo en el tramo final de la campaña proselitista.
Envalentonado probablemente con la multitudinaria marcha de apoyo a Macri del 24 de agosto pasado, el oficialismo dispuso una estrategia con mayor presencia territorial que debería llevar al Presidente y candidato a la reelección por Juntos por el Cambio a recorrer 30 ciudades en 30 jornadas a partir del próximo sábado 28 de septiembre.
Ese día está previsto que se ponga en marcha la "caravana" en Barrancas de Belgrano en la zona norte de la ciudad de Buenos Aires, y Macri lanzó una enérgica convocatoria ("Salimos para ganar", enfatizó) especialmente en redes sociales, en donde espera cosechar una repercusión significativa también, además de promesas de respaldo.

UNA OPCION
"MODERADA"
Lógicamente el Gobierno está decidido a realizar el esfuerzo, aunque detrás de bambalinas, algunos dirigentes, como el jefe de Gobierno porteño, Horario Rodríguez Larreta, el único candidato del oficialismo que obtuvo más votos que la oposición en las PASO, ya comenzó a evaluar con el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, por ejemplo, el "día después de mañana".
Es decir, qué caminos debería recorrer Juntos por el Cambio o como vaya a denominarse ese espacio a partir del 11 de diciembre próximo en el caso de perder las elecciones, buscando no solamente sobrevivir tras el fallido gobierno de Macri, sino además contrapesar al kirchnerismo en el Poder.
El futuro político del actual Presidente después de una hipotética derrota en octubre es incierto en la actualidad. En cambio, en el caso de la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, resulta más sencillo imaginarla trabajando junto Rodríguez Larreta eventualmente en la construcción de un "nuevo macrismo", si tuviera que volver al llano.
Un "nuevo macrismo" más moderado por cierto: con liderar un espacio de esas características, alejado de la "grieta" y de la confrontación, estaría fantaseando por estos días Rodríguez Larreta, que -de acuerdo con su entorno- aspira a poder competir en algún momento de su carrera política por la Presidencia de la Nación.
Claro que primero, como desafío inmediato, el actual jefe de Gobierno porteño deberá salir airoso de la contienda electoral de octubre, venciendo en las urnas a un Matías Lammens (Frente de Todos -FdT-) que viene creciendo en las encuestas y hasta empezaría a mostrarse competitivo en un eventual balotaje.
En la ciudad de Buenos Aires para ganar en primera vuelta es necesaria la mayoría absoluta de los votos, o sea, más del 50 por ciento, y desde 2003 a la fecha, es decir, a partir de que se implementó este sistema, todas las elecciones se resolvieron en un balotaje.
Según pudo averiguar NA, Lammens se entusiasma con el resultado de una consulta sobre intención de voto de Federico González & Asociados que lo ubica a poco más de cinco puntos (47,2% frente a 52,8%) en una hipotética segunda vuelta, ya que Rodríguez Larreta obtendría un respaldo del 48,9% en octubre y por ende, no le alcanzaría para ganar en esa primera instancia.
Se tratan éstos de porcentajes finales luego de excluir el voto en blanco y proyectar a los indecisos.

MIRANDO AL SUR (Y
TAMBIEN AL OESTE)
Así las cosas, los estrategas de la campaña de Lammens entienden que "por primera vez" el postulante a alcalde porteño del FdT se encuentra en una posición realmente competitiva pensando en un balotaje en noviembre próximo.
Mientras tanto, en el espacio trabajan para consolidar la candidatura del actual presidente del club San Lorenzo de Almagro en las comunas del sur de la Capital Federal, la cuatro, la ocho y la nueve, en donde Lammens recolectó su principal caudal de votos en agosto pasado.
Allí, en esa zona de la Ciudad, el oficialismo decidió reforzar las recorridas, con caminatas por los barrios y reuniones para mantener un "contacto directo con el vecino", una estrategia que se ha convertido en "prioridad" en este tramo de la campaña, según dijeron a NA fuentes de Juntos por el Cambio. De ese modo, procura revertir el traspié de las PASO.
En el FdT, por su parte, entienden que el llamado "Corredor Rivadavia" podría ser determinante para inclinar la balanza hacia un lado o el otro en las próximas elecciones: "Creemos que con esfuerzo podemos ganar las comunas del centro de la Ciudad, la cinco y la siete", aseguran en el búnker de campaña.
De igual modo, consideran que en la zona oeste de la principal metrópoli nacional, en las comunas once y quince, Lammens podría engrosar su cosecha de votos con un mayor respaldo de "macristas desencantados", de clase media y a quienes la crisis ha venido golpeando duro últimamente.
"Vamos a insistir con nuestro discurso económico, mencionándolo a Rodríguez Larreta como coautor de la crisis económica nacional que generó Macri, al formar parte de la mesa chica de decisiones de Cambiemos", dijeron voceros a NA.
"También vamos a trabajar en la alternancia (en el Poder) como valor: doce años son suficientes", agregaron.
Además, la intención del FdT es intentar crecer en la conservadora región norte de la Ciudad, convertida en un terruño macrista en los últimos años: "Ahí cada voto que podamos sumar vale doble, porque se lo restamos a ellos", remarcaron.
En este contexto, con las elecciones casi a la vuelta de la esquina, el "día después de mañana" mantiene ocupados a referentes del Gobierno que podrían abandonar el Poder el 10 de diciembre y también a aquellos que intentan defender su territorio, como Rodríguez Larreta en la Ciudad y ese grupo de intendentes de Juntos por el Cambios en la provincia de Buenos Aires a quienes, ¿les dieron vía libre para que promocionen un corte de boleta en octubre? .

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