El Papa Francisco y la política argentina

Notas de Opinión 19 de septiembre de 2019 Por
Pensar que el Papa está pendiente de la Argentina todo el tiempo es una exageración y un error. Está desarrollando una estrategia global para renovar la Iglesia con vista al largo plazo y esa es su prioridad.
La relación entre la Administración Macri y la Iglesia Católica no ha sido buena. Ha habido tensiones, diferencias y malentendidos. Ello ha sucedido no sólo con el Episcopado sino también con el Vaticano. El gobierno abrió el debate sobre el aborto e impulsó proyectos para disminuir el apoyo del Estado a la Iglesia, aunque éste tiene base constitucional. Al oficialismo le molestó la relación del Papa con figuras del Peronismo y en particular de los movimientos sociales y eso aumentó las diferencias. Pero tanto al principio como el final de los cuatro años de gobierno de Macri, se percibe menor tensión y diálogo entre ambas partes.
El encuentro de Macri con las autoridades del Episcopado del pasado martes 3 de setiembre, podría responder a varias causas, a menos de dos meses de la primera vuelta de la elección presidencial. La primera, es que Alberto Fernández pocas semanas antes, había ido a visitar al Episcopado, expresando coincidencias. La segunda, la intención del gobierno de captar voto anti-aborto que perdió en las PASO. La tercera, un reconocimiento al rol que tiene la Iglesia Católica -al igual que los pastores evangélicos- en la contención del conflicto social.
En cuanto al interés de la Iglesia, como lo viene haciendo en los últimos años, alerta sobre la pobreza y sus consecuencias, en un momento social crítico. Pero también se atribuye al Papa haber dicho privadamente hace dos años, cuando le transmitieron críticas del gobierno a sus vínculos con el Peronismo: "Yo trabajé para que Cristina terminara su mandato y ahora trabajo para que Macri no termine con un estallido social".
El Papa se enfrentó duramente con el Kirchnerismo cuando fue gobierno. Temas como el matrimonio igualitario, estuvieron en el centro de las diferencias. Los Kirchner más de una vez eludieron la homilía de Bergoglio en el Tedeum de las fiestas patrias. Incluso desde sectores del oficialismo se impulsaron denuncias contra Bergoglio por derechos humanos.
Cuando fue elegido Papa, con percepción política, Cristina que era Presidente, giró rápidamente hacia él. El Papa Francisco antes de serlo, tuvo simpatía hacia el Peronismo, en el cual militó de joven. Pero no con el Kirchnerismo y lo que dice representar del pasado. El gobierno de Macri ha sido políticamente injusto con el Papa. Cada vez que recibió a una figura importante del gobierno (Larreta, Vidal, Frigerio, etc.), prefirió no difundirlo. Cada vez que recibió a una figura conflictiva del Peronismo, la magnificó y llenó las redes sociales no sólo de críticas al Papa, sino incluso con fake-news. En el final de este mandato, Macri pareciera haber atenuado esta política. Voceros del Papa, transmiten el mensaje de que piensa "hay que ayudar a Mauricio", es lo mismo que decía al avanzar el segundo mandato de Cristina respecto a ella.
Pensar que el Papa está pendiente de la Argentina todo el tiempo es una exageración y un error. Está desarrollando una estrategia global para renovar la Iglesia con vista al largo plazo y esa es su prioridad. La gira que ha realizado estos días por países de África -Mozambique, Madagascar, etc.- muestra que busca nuevas fronteras para la Iglesia en el mundo y que su popularidad global es indiscutible. Pero al mismo tiempo no pierde el hilo de lo que sucede en su país y pienso que trata de influir constructivamente, como está pasando en estos días.

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